En nuestro país contamos con una gran suerte en lo que ha belleza y riqueza cultural y natural se refiere. España puede presumir de tener casi todo tipo de ubicaciones, desde pequeños pueblos con encanto hasta ciudades grandes y cosmopolitas. Disfrutar de ello es algo que podemos hacer durante todo el año pero, cuando el tiempo es más estable y las temperaturas más agradables suele ser el momento en el que muchos se animan a viajar más y hacer algunas escapdas. Incluso, con el verano casi a la vuelta de la esquina, puede haber muchos que aún estén planeando dónde van a pasar sus vacaciones, buscando destinos sin salir del territorio nacional . Como indicábamos, en España tenemos destinos para todos los gustos: playas cálidas, pueblos recónditos, ciudades llenas de cultura e historia, costas frescas y rocosas, pedanías de montaña donde desconectar de todo y un largo etcétera. Además de elegir lugares típicos vacacionales, como pueden ser muchos de la costa mediterránea, son muchos los que cada vez escogen más opciones donde poder relajarse y llevar un estilo de vida más pausado y en paz por unos días. Para ello, los pueblos con encanto suelen ser las opciones favoritas de muchos, especialmente si estos son frescos en verano y no hay gran afluencia de turismo ni zonas masificadas. A continuación te hablamos de uno de esos lugares con encanto que hay que visitar alguna vez en la vida y que puede ser el destino ideal de tu próxima escapada o de las vacaciones. El lugar del que te hablamos es Valderrobres , ubicado en la comarca del Matarraña, atravesado por el río con el mismo nombre y al este de Teruel. Esta localidad,, nombrada como una de las más bonitas de España. goza de un aire medieval que destaca por la buena conservación de muchos de sus edificios históricos, como su puente y casa de piedra, un castillo que domina la población y sus calles empedradas, todo ello rodeado de colinas, campos y bosques mediterráneos . Es por eso que a muchos les recuerda a la tan adorada Toscana en Italia, pero sin tanta afluencia de turistas y con precios mucho más bajos. Entrando en detalle, uno de los puntos fuertes de Valderrobres es su castillo «que preside el lugar majestuosamente» y desde cuyo interior se pueden observar unas gratas vistas del valle del Matarraña, tal como explican desde la web del ayuntamiento del pueblo. Hay documentación que remonta la historia del castillo a finales del siglo XII, siendo una de las fortalezas góticas principales de la época en Aragón, con una fachada majestuosa y elementos como su sala de las Caballerizas, sala Capitular, el salón de las Chimeneas o la cámara dorada, entre otros. «El castillo fue restaurado en los años 80. Originalmente fue construido por orden de los obispos zaragozanos que habitaron en él durante un largo periodo de tiempo hasta segunda mitad del siglo XVII, en el que se abandonó, comenzando a partir de entonces su deterioro y ruina. EN 1931 fue declarado Monumento Nacional», indican desde la citada fuente. También destacan la iglesia de Santa María la Mayor, joya dle gótico del siglo XIV, el puente medieval y la puerta o arco monumental del siglo XVI, que también es medieval, entre otros atributos que descubrir por las calles llenas de encanto de su casco histórico. Como adelantábamos, otra de las bondades de Valderrobres es la naturaleza en la que se enclava el pueblo, que permite desconectar y disfrutar del aire libre . Desde el ayuntamiento del pueblo informan de las numerosas rutas que se pueden hacer «para la delicia del visitante», tanto en la comarca del Matarraña como pasando por el propi pueblo, como la Ruta La Fresneda-Valderrobles, Abeto de la Central de Boné, la Carrascva del Moro Badat o la Ruta Beceite-Valderrobles, entre otras. La gastronomía de Valderrobles es otro de los motivos por los que visitar este pueblo con encanto, contando con alimentos característicos como el ternasco al horno, el cabrito o los escabechados de perdiz. Además, son apreciados también sus embutidos, típicos de la zona aragonesa, así como el aceite con denominación de origen y dulces como los Carquiñols o Casquetas.