Quiénes son los Amish, los que creen en Dios y viven sin electricidad
Viven si electricidad. Trabajan el campo con la fuerza de caballos. No manejan autos y se transportan en carros a tracción a sangre. Leen la biblia y son devotos cristianos.
Los Amish son un grupo religioso protestante que llegó a Estados Unidos tras huir de la persecución en Europa a principios del Siglo XVIII.
Inicialmente eran menonitas pero se abrieron del grupo religioso por considerarlo demasiado “mundano” y conformaron su propia comunidad, con fuerte arraigo en el campo.
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En Estados Unidos se radicaron en el noreste a fines del Siglo XVIII, especialmente en Pensilvania, Ohio e Indiana, donde compraron tierras y hoy aún las trabajan.
Mientras los hombres trabajan en el campo, las mujeres atienden los quehaceres del hogar y educan a sus hijos, quienes en su mayoría no asisten a las escuelas. Muchos se han dedicado a la producción de quesos mientras que otros, fabrican muebles.
Visten ropas sencillas y tradicionales: las mujeres usan faldas largas que cubren gran parte de su cuerpo, con sombreros o bonetes como antaño, con el pelo recogido.
Las mujeres solteras usan cofias (gorras) negras mientras que las casadas, usan cofias blancas, lo que posibilita su reconocimiento y refuerza los valores tradicionales que acentúan su identidad.
Los hombres, por su parte, usan pantalones con tiradores y camisas sencillas, todo elaborado de manera casera. No usan los tradicionales botones y en su lugar usan ojales por los que pasan una especie de gancho para ajustar una bota o camisa.
Creen en Dios, leen la biblia y son fieles devotos de sus enseñanzas. Sus raíces son menonitas, de Alemania y Holanda, y hablan un dialecto especial, además del inglés.
Se estima que en Estados Unidos suman entre 200,000 y 400,000.
Una película de Hollywood tuvo a una comunidad Amish en el centro de la historia: “Witness” (Testigo en peligro), con Harrison Ford, estrenada en 1985 y ganadora de dos premios Oscar.
Relata cómo un policía se ve obligado a refugiarse en un campo Amish para escapar de sus compañeros corruptos, luego que un niño de la comunidad, de visita en Philadelphia, fuera testigo de un crimen en el baño de una estación de trenes.
Las maneras violentas del detective John Book contrastan con las de los Amish, que aborrecen la violencia como manera de solucionar conflictos.