Piden 17 años de prisión para el fraile de O Cebreiro acusado de abusar de menores discapacitados
Según reza este escrito de acusación, el fraile lucense se valió de la red social Facebook para entablar relación con una chica de 16 años «con un coeficiente intelectual muy próximo a una capacidad intelectual límite». Con el tiempo, el religioso se fue ganando su confianza hasta que acabó proponiéndole que lo acompañara a limpiar una casa propiedad de su familia. La menor obtuvo el permiso de sus padres porque creía que iba a realizar unas tareas domésticas, pero una vez en la casa descubrió que todo estaba en perfecto orden. Esa noche, prosigue el escrito del Ministerio Público al que ha tenido acceso ABC, el acusado se habría metido en su cama para «besarla y realizarle tocamientos». La menor se negó y él, al día siguiente, le pagó 100 euros y regresaron.
El episodio se repitió al poco tiempo, en la misma casa, pero en esta ocasión el fiscal defiende, en base a los testimonios recabados, que el encuentro sexual fue pleno. A partir de ese momento, que el Ministerio Fiscal sitúa a finales del 2014 y el arranque del 2015, las relaciones pasaron a mantenerse en la sacristía del templo. En el marco de estos encuentros, además, el franciscano habría realizado varias fotografías de contenido sexual con la cámara de su teléfono que unas semanas más tarde fueron localizadas por los agentes. Durante este período, la menor recibió entre 800 y 900 euros.
11.000 euros por daños morales
Pasado un tiempo, el fraile dio un paso más allá pidiendo a la chica, presuntamente, que buscase a una tercera persona que los acompañase a la casa familiar donde la había llevado a ella. Así fue como un joven de 20 años «con una minusvalía psíquica del 40 por ciento y una discapacidad intelectual leve que le impide poseer un juicio crítico suficiente» acabó viajando con el fraile y la menor a cambio de que le «daría dinero». Entre los tres, y tal y como el fiscal narra aportando detalles sobre cómo transcurrió la noche, mantuvieron relaciones por las que el religioso les habría pagado a cada uno de los implicados 150 euros.
Atendiendo a la petición de la acusación, los hechos narrados suponen dos delitos de abusos sexuales, uno de ellos con prevalimiento, y un delito continuado de utilización de una menor para la elaboración de material pornográfico. Por todos ellos, el fiscal encargado del caso solicita una pena total de 17 años de prisión, una orden de alejamiento y que el fraile abone 9.000 euros a la menor y 2.000 al otro joven por los daños morales ocasionados. Sobre las acusaciones, el franciscano indicó que el dinero se lo había entregado a la menor para que «ayudase a su familia». La investigación llegó a pensar que el fraile pagaba estos encuentros sexuales con lo recaudado en el cepillo del santuario, aunque el fiscal no entra en este tipo de valoraciones económicas. El acusado llegó a estar encarcelado más de un mes. Siempre ha reconocido las relaciones, pero niega que no fuesen consentidas. Ahora, le espera el banquillo.