Ese era mi filete, Susana
Como ya podemos imaginar, la película transcurre entre los intentos desesperados del cacique de evitar perder el poder que ha disfrutado durante muchos años.
En situación parecida se encuentra la ya expresidenta andaluza, Susana Díaz, que ha asumido muy mal la llegada de nuevos aires a la política andaluza. Su primera medida como inminente expresidenta fue el de convocar, con autocares y bocatas gratis, una manifestación a las puertas del palacio donde se iba a producir el nombramiento del nuevo presidente andaluz. La señora Díaz, que ha vivido cerca de una decena de proclamaciones de presidentes socialistas andaluces con total normalidad y respeto, no ha podido soportar ser la primera gran derrotada. Para más inri, la maldita hemeroteca no ha tardado en mostrar las declaraciones que realizó recientemente, donde criticaba precisamente las manifestaciones organizadas por Podemos en el Congreso de los Diputados. La lluvia de zas-cas que le han caído han sido escuchados en toda Europa, aunque hay que reconocer que han sido superados por los que recibió la podemita Teresa Rodríguez por su discurso guerracivilista en el que se atrevió incluso a nombrar a los pobres sin hogar. Mantener ese discurso cuando el líder de tu partido hace gala de su “casoplón” de más de 2.000 metros es exponerte a recibir zas-cas inmisericordes, que según comentan se han oído hasta en los gulags de Siberia. Por suerte para ella, su ridículo fue ocultado por el presidente socialista, Pedro Sánchez, que al tratar de mostrarse indignado en un discurso en el parlamento europeo bramando contra la ultraderecha, un diputado le recordó que ”su Gobierno no podría existir sin la extrema izquierda y los proseparatistas”. Vamos, que la coherencia del trío no es su fuerte.
Pero volviendo a Andalucía, el resto de los discursos de las personas que rigen la oposición fueron sin duda prescindibles, desde el inevitable y, cada día más presente en su mente, Franco, hasta los supuestos genocidios de los Reyes Católicos, sin duda alguna, los temas que más preocupan a los ciudadanos.
El día después seguro que ha sido terrible para los que han ocupado durante décadas y pensaban seguir ocupando los despachos del poder andaluz. Como cuando el pistolero Liberty Balance tiene que abandonar el restaurante al ver que no puede imponer su terror y el periodista local se limita a afirmar “¿Sabes lo que les ha asustado? La visión de la ley y el orden que surge de entre la salsa y las patatas”.
Y es que l
os vientos de cambio en Andalucía han tardado en llegar, pero al final lo han hecho, y es que los andaluces el pasado dos de diciembre dijeron democráticamente en las urnas “ese era mi filete, Susana”.