Así como los Tigres son reconocidos con pomposa justicia como el equipo de la pasada década en la pelota venezolana, del mismo modo hay que reconocer a Caribes como el equipo de la década actual.
A falta de un suspiro para terminar el decenio, la tribu puede mirar atrás con la satisfacción de ser el único club con 10 torneos consecutivos metiéndose en los playoffs y sus tres coronas en este periodo representan la mayor cantidad entre sus pares, sin que el resultado de la final que está por jugarse pueda desplazar a los aborígenes de la cima.
Fue un epílogo inesperado, la barrida sufrida por Anzoátegui en los tres compromisos diputados en su casa durante la semifinal, ante los Leones. Nadie en los últimos años ha sido más difícil de vencer en su hogar que los orientales, pero por una vez las cosas jugaron en su contra, con el añadido de enfrentar a un muy balanceado contrincante.
Las lesiones de última hora y las limitaciones que impidieron a Balbino Fuenmayor llegar en plena forma a esta decisiva instancia profundizaron la sequía labrada por los brazos del Caracas.
Omar López nuevamente manejó con criterio el flanco débil de su tropa. Con una rotación que estuvo siempre en deuda, se apoyó en sus revistas para compensar aperturas cortas o de muchas carreras, limitando el daño y repitiendo el gran remate del pasado campeonato, cuando saltó del último lugar a la postemporada, arrollando en diciembre a sus contrarios.
Ese manejo se unió a nuevos éxitos de la oficina, al volver a sumar peloteros importantes. El zurdo Wilfredo Ledezma resultó su mejor serpentinero y el derecho Juan González fue una revelación, reforzando el bullpen con Mayckol Guaipe, un Jairo Díaz saludable y ese lado siniestro del cuerpo de bomberos que encabezó Liarvis Breto.
El último en llegar fue Juan Carlos Gutiérrez, que en enero cumplió adecuadamente como cerrador. Se convirtió así en el más reciente ejemplo de cómo los indígenas han podido reforzarse a través de buenos cambios y el mercado de agentes libres. Basta con repasar su alineación, para hallar una multitud de bates y guantes adquiridos en el pasado, que siguen siendo garantía en el presente, como el receptor Tomás Telis, el inicialista Balbino Fuenmayor, el campocorto Orlando Arcia, los utilitys Luis Sardiñas, Willians Astudillo y los patrulleros Balita Ortega, René Reyes y Oswaldo Arcia.
La fórmula ha servido para mantenerse en los playoffs año a año, a pesar de que todavía hay necesidad que atender en su cuerpo de monticulistas, debido a intentos que no han calado para consolidar más abridores criollos y depender mayormente de importados y refuerzos de última hora.
Desarrollar catcher nativos también era una preocupación, aunque junto a Telis asomó con buen desempeño en estas zafra el seguro José Godoy.
Es posible que esté llegando la hora de la renovación. A Caribes le ha funcionado contar con veteranos de larga experiencia, pero se acerca la hora de la despedida para baluartes como Reyes y Jiménez, y el ascendente estatus de Astudillo en Minnesota podría hacerle susceptible de restricciones para jugar libremente a partir de octubre.
Toca empezar de nuevo, con vista a esa fecha. Pero siempre es mejor retomar esa tarea cuando se ha hecho todo lo que ha hecho la tribu en lo que va de década.
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Columna publicada en El Nacional, en su edición digital del domingo 20 de enero de 2019. No pudo circular en papel debido a las restricciones que sufre la prensa venezolana.