La cabeza romana robada en Bornos estaba expuesta en la Gliptoteca de Múnich
José Beltrán Fortes, catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla, había llegado a la misma conclusión. Al analizar a través de fotografías la cabeza romana desaparecida en Bornos para su estudio de las «Esculturas romanas en la provincia de Cádiz», Beltrán y su colega María Luisa Loza vieron que «no era una Livia», como la había clasificado Antonio Blanco en su «Historia de España», sino «un retrato de Antonia la Menor». Esa fue la clave que los condujo hasta la pieza robada el pasado verano de 2018.
«Existen muy pocas esculturas de Antonia la Menor», según este especialista en escultura romana, que destaca entre ellas el fragmento de retrato de una estatua procedente del templo de culto imperial del foro colonial de Augusta Emérita, de época claudia, pero sin diadema. Al buscar en internet otras imágenes de la hija menor de Marco Antonio, nacida en el año 36 a.C., poco después del abandono de su padre por su relación con Cleopatra VII de Egipto, Beltrán se topó «con unas reproducciones en 3D de la pieza que en esos momentos estaba expuesta en la Gliptoteca». Enseguida reparó en que era la misma figura de mármol blanco hallada en 1960 en el yacimiento de la antigua ciudad romana de «Carissa Aurelia», entre las localidades gaditanas de Espera y Bornos.
«La simple comparación de las fotografías y restituciones en 3D corrobora de manera indudable, a mi juicio, que se trata de la misma pieza», asegura antes de explicar que «el método de trabajo escultórico en la antigüedad era artesanal», y en el caso de la Roma imperial, «aunque en los talleres se copiaban los modelos de los retratos del emperador y los miembros de la familia imperial que se generaban desde la corte, ese proceso se hacía manualmente en cada caso y, por tanto, ninguna pieza escultórica en mármol es exactamente igual a otra, pues influía tanto el estilo como la capacidad técnica del artesano, sobre todo en talleres provinciales, como es el taller en que se elaboró esta pieza».
Afortunadamente, en los nueve años en los que la cabeza ha estado desaparecida no ha sufrido daños. Según este investigador, la figura «se encuentra tal cual», como cuando estaba expuesta sobre una columna de mármol en la escalera de acceso a la planta alta del Ayuntamiento de Bornos antes de ser trasladada al Centro de interpretación turística en el Castillo Palacio de los Ribera.
«Es determinante que coinciden exactamente todas las roturas y desperfectos de la cabeza original de Bornos con la que se exponía en Munich, según se aprecia con la comparación antes realizada de las fotografías y restitución en 3D del perfil izquierdo de la cabeza, que es del que disponemos fotos antiguas de su exposición en Bornos», continúa Beltrán Fortes. Solo se ha tapado un poco una rozadura que tiene en la mejilla izquierda.
Con gran satisfacción, el catedrático de Arqueología comunicó al Ayuntamiento de Bornos el hallazgo de la cabeza sustraída e informó con todo detalle a la Guardia Civil.
La pieza ya no se encuentra expuesta en la Gliptoteca de Múnich. Beltrán Fortes relata que en cuanto tuvo conocimiento del origen de la pieza, el museo la devolvió a su propietario particular, que al parecer la habría adquirido como procedente de una colección inglesa.
El Ayuntamiento de Bornos espera que «esta importante pieza» de su patrimonio histórico regrese a Cádiz «en breve espacio de tiempo». Según detalla en una nota, la justicia ha tomado las medidas necesarias para impedir su destrucción, transformación, desplazamiento, trasferencia o enajenación hasta que concluya el proceso judicial, en el que el Ayuntamiento está personado como acusación particular.