¿Por qué sigue participando España en Eurovisión pese a sus malos resultados?
Pese a todo, Miki quedó dentro del top diez según el televoto, pero el divorcio entre las puntuaciones del jurado profesional y de los que votan fue en esta edición más palpable que quizá en otras. La pregunta más repetida, conocida la decepción, fue por qué España sigue participando en Eurovisión si el país parece condenado a ocupar las últimas posiciones de la tabla de clasificación.
Con 5,5 millones de seguidores y un 36,7% de cuota de pantalla, Eurovisión se convirtió en lo más visto del día. Como es tradicional, las votaciones del festival fueron la parte más seguida de la gala que retransmitió La 1 y congregaron frente al televisor a 6,1 millones de personas (44,6%). La actuación de Miki, a las 23.04 horas, la vieron casi siete millones de espectadores (40,9%). Inmediatamente después, ya en el descanso, llegó el minuto de oro, que reunió a 7,2 millones de televidentes.
Con una inversión que ronda los 400.000 euros, Televisión Española consigue una proyección internacional y una audiencia que costaría mucho reunir frente a la pequeña pantalla en un día tradicional. Pero el festival no visibiliza solo a la televisión pública que participa sino también al país como conjunto. Por ejemplo, desde este año TVE ha puesto en marcha una colaboración con el Gobierno para que cada una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad sea imagen de fondo durante las votaciones. Nieves Álvarez fue la encargada de repartir los puntos del jurado español con La Alhambra como imagen de fondo, y el festival tuvo una audiencia global que aunque aún no se conoce, se estima en 200 millones de telespectadores.