Sánchez agita la vuelta a las urnas
Convocando elecciones Sánchez no solo diluye el problema y gana tiempo, sino que podría presentarse ante las urnas como una víctima del resto de partidos, culpables de que no gobierne con garantías para reconducir la deriva económica. Nadie duda de que el bloqueo político está perjudicando a nuestra economía, y el único responsable es Sánchez porque la mayoría parlamentaria de la moción de censura sería viable ahora si realmente quisiera ser investido. Pero Sánchez contempla las nuevas elecciones como un mal menor, consciente de que después no podría haber unos terceros comicios fuera cual fuera el resultado, y que Cs cedería. Y si además vence en las urnas, habrá encontrado un plus de legitimidad para simular que será entonces cuando realmente pueda combatir la desaceleración. Sencillamente, Sánchez no parece querer iniciar ahora una legislatura con la losa añadida de una crisis financiera que solo podría combatir con medidas similares a las adoptadas por Rajoy en su momento. Eso le enfrentaría a tensiones insalvables con sus socios de gobernabilidad, y la legislatura amenazaría con ser inestable y corta. El PSOE quiere urnas antes de que el parón económico sea más visible, y Podemos también porque Iglesias cree disponer de un «relato» potente contra Sánchez y porque teme que Errejón conforme una alternativa nacional a su partido que ahora mismo no existe. Salvo rectificación in extremis, PSOE y Podemos encaminan a los españoles a elecciones.