El Brexit de Johnson desgarra al Partido Conservador
Los conservadores moderados del Reino Unido han observado esta semana con espanto cómo Boris Johnson se disponía a callar la voz del Parlamento y expulsaba sin contemplaciones del partido a figuras históricas y veneradas que habían osado enfrentarse a su estrategia del Brexit. "Todo se desmorona. El centro ya no resiste. La anarquía se abate sobre el mundo", dicen los famosos dos versos de El Segundo Advenimiento, de William Butler Yeats. "El centro ya no resiste". El espíritu pragmático y acomodaticio de la formación que un día fue definida como "la máquina perfecta para ganar elecciones" se ha visto acorralado por una pinza letal. En un extremo, élites políticas educadas en Eton y Oxford, con su futuro asegurado, para las que esta crisis no es más que un juego de autoindulgencia en el que exhiben su nacionalismo exquisito de club privado de caballeros. En el otro, una generación de ingleses nacida en los sesenta que nunca ha abandonado ese ímpetu anárquico y destructivo del glorioso movimiento punk que asombró al resto del mundo. "Me importa unos cojones". El Never Mind the Bollocks de los Sex Pistols. Y en medio, Johnson, el político que usó como canción de su segunda campaña para la alcaldía de Londres el London Calling de The Clash.