“Lo bueno de envejecer es superar el amor ardiente”
Igual que Pulgarcitos asustados al intrincarse en el bosque, algunas niñas iban arrojando prendas desde el camión que las alejaba de su escuela, de su pueblo, de sus padres, para sumergirlas en el secuestro al que las condenó el terrorífico grupo islamista Boko Haram. Pero nadie siguió su rastro hasta los campamentos donde no las esperaba exactamente un ogro, sino la violación múltiple, pública y diaria; la esclavitud; el hambre; y el adoctrinamiento hasta perder la cordura. Conocíamos la historia por los medios, las redes y la movilización de Michelle Obama, que en 2014 puso el foco en el secuestro y esclavización de 276 niñas de una escuela de Chibok. Pero Edna O’Brien, la enorme autora irlandesa, ha viajado hasta Nigeria, ha conocido a algunas de las chicas que lograron escapar y ha convertido este episodio en una novela increíblemente más delicada que la brutalidad de su historia. O’Brien logra inyectar suaves dosis de humanidad en la deshumanización que sufrieron con una calidad literaria a prueba de terrorismo.