El incremento de la violencia contra los menores es «la punta del iceberg»
«Cuando salen a la luz pública este tipo de casos la sociedad se escandaliza pero son los que saltan a diario en nuestra línea telefónica», asegura el director de Programas de la Fundación Anar, Benjamín Ballesteros. Cuatro de las 1.200 llamadas que esta organización recibe diariamente son casos muy graves, que requieren la intervención de las Fuerzas de Seguridad. El año pasado sumaron en total 14.000. Las cifras además no hacen más que subir.
«Incremento enorme»
Según los datos del Ministerio de Sanidad a través de su portal «Infancia en datos», todos los tipos de violencia contra la infancia han registrado un crecimiento exponencial en los últimos años. Hay más maltrato familiar, más abusos y agresiones sexuales y más delitos informáticos en los que las víctimas son menores de edad. Un estudio de la Fundación Anar incluso puso la voz de alarma el año pasado en el Congreso de los Diputados al revelar que la violencia contra la infancia se había multiplicado por cuatro entre 2009 y 2016. «Hablamos de un incremento del 298%. El aumento es enorme», asegura Ballesteros.
Para la directora de Incidencia Política de Save the Children, Ana Sastre, los datos reflejan que «hay una mayor sensibilización social sobre esta cuestión, lo que anima a que se produzcan más denuncias». Sin embargo, eso «no significa que haya más violencia que antes», afirma. Pero no todos están de acuerdo.
Desde la Fundación Anar creen que el crecimiento de las denuncias puede estar dándose en aquellos tipos de violencia en los que hay una mayor concienciación social, como es la violencia de género. «¿Cómo se explica si no el aumento alarmante de casos en otras problemáticas que siguen muy ocultas para la sociedad, como son el maltrato físico?», se pregunta Ballesteros. Según el estudio de Anar, las situaciones de maltrato físico fueron las que más crecieron después de la violencia de género. Entre 2009 y 2016, el incremento fue del 305%. «La sociedad se está volviendo más violenta contra los niños», asevera.
Para Carmen Tello, presidenta de Fapmi (Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil), no solo están aumentando los casos de violencia contra los menores de edad, sino que son los propios menores los que están protagonizando en muchas ocasiones estas agresiones. «Esto es lo nuevo y lo más preocupante porque la violencia siempre ha existido. Ahora se denuncia más pero también está saliendo un nuevo tipo de violencia sexual ejercida por menores contra los propios menores gracias a un acceso fácil a la pornografía a través de internet», comenta.
Cuatro de las 1.200 llamadas que recibe a diario la Fundación Anar es un caso muy grave que requiere la intervención de la Policía
Las nuevas tecnologías se han convertido en «un potenciador de la violencia, en un caldo de cultivo donde se deja a las víctimas sin posiblidad de escape de una forma muchísimo mayor que antes», señala Ballesteros, quien recuerda que «antes cuando el joven abandonaba el colegio, el problema del acoso se había acabado pero ahora llega hasta su habitación».
«Sufren en silencio»
Pese a que los expertos discrepan sobre el aumento de la violencia infantil, las cifras sí reflejan una realidad unívoca para todos ellos: «estamos solo ante la punta del iceberg». «Hay muchas situaciones de violencia que los niños sufren en silencio porque todavía falta una conciencia social más extendida», señala Sastre.
Ese es uno de los graves poblemas que pretende solucionar la Ley para la Protección Integral de la Infancia, que espera su tramitación en el Congreso. Las asociaciones proinfancia denuncian que la aprobación de la ley debería ser una «prioridad». «Es una vergüenza. Ya debería estar aprobada», señala la presidenta de Fapmi.
Aumentan los casos en el registro de sospecha de maltrato infantil
El Registro Unificado de Sospecha de Maltrato Infantil (RUMI), creado por el Ministerio de Sanidad, recoge las sospechas de malos tratos en el ámbito familiar que han detectado los profesionales que tienen contacto diario con menores de edad (profesores, pediatras, servicios sociales y policía). No se trata de una denuncia formal, pero sí de una alerta que pone en marcha las actuaciones necesarias. En 2017 (último dato oficial) este registro reunió 16.777 sospechas de maltrato a niños, la cifra más alta desde que se puso en marcha en 2010. Pese al dato, muchos profesionales todavía desconocen su existencia. «Cada tanto nos llama algún profesional que no tiene conocimiento del RUMI», explica el director de Programas de la Fundación Anar, Benjamín Ballesteros. De hecho la mayoría de las denuncias que aparecen en el registro proceden de los servicios sociales y las Fuerzas de Seguridad. El sector educativo, sin embargo, ocupa los últimos lugares.