Lección contra la política machista
Hace unas semanas, el Estado de México se convirtió en la primera entidad del país en contar con un Protocolo para la Atención de la Violencia Política Contra las Mujeres en Razón de Género que muestra los pasos a seguir en estos casos. En su construcción participaron el Tribunal Electoral del Estado de México, el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, el Instituto Electoral y la 60 Legislatura, quienes aprobaron la guía para prevenir, combatir y atender los casos de violencia política en contra de las mujeres.
Ahora quienes se dedican al servicio público y a la política cuentan con un poco mas de protección y herramientas contra los abusos, sintetizados en aquella anacrónica consigna de que la política es el arte de “tragar sapos sin hacer gestos”
Quien no contó con la suerte de ese protocolo fue, seguramente entre muchas otras, la ex síndica de Jaltenco, Jhosselin López Oropeza, quien claramente sufrió la violación a sus derechos políticos a manos del ex presidente municipal Armando Ramírez Ramírez, y numerosos colaboradores que en actitud misógina le retenían su salario, la dejaban sin personal y la insultaban y ridiculizaban en cabildo. Terminaron la administración municipal sin siquiera una disculpa pública.
Sin duda la violencia política de género es un término relativamente nuevo, aunque muchas veces lo relacionamos solamente con las mujeres, la realidad es que abarca las agresiones a un género, no a un sexo determinado por la naturaleza. Esta confusión quizás esté relacionada con la violencia que se ejerce en general contra ellas, lo que sin duda ha alcanzado niveles alarmantes en nuestra sociedad.
Pero ya hay un marco legal, en el que las agresiones verbales, la denostación de ideas o propuestas, los gritos o misoginia, son susceptibles a sanciones a través del TEEM. Y resulta que lo estrenaron la semana pasada para el caso del presidente municipal de Santiago Tianguistenco, Alfredo Baltazar Villaseñor, quien recibió una sanción por haber gritado, ofendido y denostado a seis mujeres de su cabildo.
El munícipe, con antecedentes de energúmeno, so pena de ser destituido de su cargo tendrá que tomar un curso de 10 días en el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social. Este caso será el primer ejemplo de muchos. La denuncia (que quedó registrada con la carpeta JDCL/188/2019) fue interpuesta por la síndica Yurith Castro y cinco regidoras, luego de que demostraran que el alcalde utilizaba palabras despectivas contra ellas y demeritaba o restringía sus participaciones en cabildo.
Ahora lo que falta es endurecer los castigos. Aunque se prevé cárcel a quien cometa esas acciones, su sanción es de las más bajas en el Código Penal, donde es más grave robar una vaca que transgredir los derechos político-electorales de una mujer.