Almodóvar salda cuentas con EE UU: rodará en inglés y en Texas
Almodóvar tiene una cuenta pendiente con Estados Unidos tanto como el país de las barras y estrellas lo tiene con él. Y parece ser que ha llegado la hora de saldarla. El romance viene de lejos, de los tiempos en que el manchego era una “rara avis”, chico terrible de la apocada industria española, con un cine de tupperware y peluquería de Lavapiés rápidamente madurado en un sello propio, castizo pero universal, seductor y melodramático, capaz de llamar la atención internacional.
Antes que Francia, Hollywood descubrió a Almodóvar. Fue con “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, candidata al Óscar en 1988. Rápidamente, le llegaron ofertas de la Meca del Cine. Actrices de la talla de Jodie Foster, Glenn Close y Susan Sarandon fueron las primeras en expresar esa frase que, andando el tiempo, se convirtió en un cliché del actor internacional preguntado por el cine español: “Me encantaría trabajar con Almodóvar”.
El manchego confesaba a “El País” en aquel entonces (año 91) que había proyectos en firme: "Una productora de Hollywood me acaba de ofrecer la posibilidad de rodar una película con una actriz que ha ganado un Oscar, pero me lo estoy pensando. Me gusta hacer películas en las que creo. He aprendido cine de una forma visceral, sin dinero pero controlando todos los aspectos. Aquí eso es muy difícil".