Estrategia de engaño y ocultación
Tras presentarse en sociedad como campeón de la regeneración democrática y la transparencia, el Gobierno se cree protegido por un manto de impunidad que le va a durar toda la legislatura. Y se equivoca. Está faltando al respeto a mucha gente, no solo a la oposición, muy duramente castigada por la crisis. Se burla del derecho a la información tanto de partidos políticos como de ciudadanos. Actúa con una arrogancia que no tiene justificada ni por la calidad de sus miembros ni por el nivel de su gestión, en la que no hay siquiera un balance fiable de muertos por la pandemia. El estado de alarma está poniendo sordina a muchos escándalos, pero la alarma pasará y quedarán los escándalos. Y el Gobierno tendrá que rendir cuentas. Lo que calle hoy en sede parlamentaria será mañana una declaración judicial, porque en un Estado de Derecho lo que se le niega a la democracia lo rescata la Justicia.