El amigo de Sánchez: «Ya está bien de quejarse y llorar porar por las esquinas»
En la sección de Vivienda, se decía entonces defensor de los nuevos modelos de cohabitación y del alquiler por encima de «este afán histórico por conseguir una vivienda en propiedad». Lo hacía mientras enseñaba un proyecto suyo en Torrelodones (Madrid), dos exclusivas viviendas de 120 metros cuadrados, diseño minimal y acabado en hormigón, que había levantado para sus propietarios: «Iban a comprarse dos viviendas de 60 metros en el centro de Madrid pero por el mismo dinero, optaron por esta parcela y construir dos casas».
Para este arquitecto, en 2011 ya sonaba a excusa manida que en su gremio se dijese «está todo parado» y aportaba su solución: «Debemos asumir que es posible que las cosas no cambien y que los que tenemos que cambiar somos nosotros».
Contrato a dedo
Como ha informado hoy ABC, Carnicero fue adjudicatario de un contrato directo con el Ministerio de Cultura tras la moción de censura que llevó a su amigo a la Presidencia del Gobierno. La Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de Cultura adjudicó a Rica Studio S.L., el despacho de arquitectura de Carnicero, un contrato de 8.470 euros el 15 de noviembre de 2018.
La Plataforma de Contratación del Sector Público recoge que la de Carnicero fue la única oferta para «adecuación del proyecto de obras en la rampa de acceso no discriminatorio en el Museo Nacional de Antropología de Madrid, así como dirección y coordinación de seguridad y salud en fase de ejecución». Al ser un contrato menor, el Ministerio, que entonces encabezaba José Guirao, lo adjudicó de forma directa, sin concurso previo ni evaluar otras ofertas.
El arquitecto registró su despacho en noviembre de 2014 con el capital social mínimo, 3.000 euros, y desde entonces ha sido su administrador único. De hecho, todavía figura con este cargo en el Registro Mercantil, pese a su nombramiento como director de Agenda Urbana y Arquitectura del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Aunque es obligatorio, Ignacio Carnicero nunca ha presentado en el Registro Mercantil las cuentas de su empresa. Ya lleva cinco años fuera de plazo (2014-2018, ambos incluidos).
Las autoridades mercantiles cierran la hoja registral de la empresa que no cumple con los depósitos de cuentas y pueden imponer sanciones económicas de hasta 60.000 euros por cada balance no presentado, según establece el artículo 283 de la Ley de Sociedades de Capital (si la sociedad facturara más de seis millones de euros el límite de la multa para cada año de retraso se eleva a 300.000 euros, pero no parece el caso). Con domicilio en un piso de Madrid, Rica Studio se dedica a la «asistencia técnica a obras y clientes» y la «realización de proyectos de construcción y ejecución de obras».