Los muertos de la indiferencia
Esta vez el virus no llegó sin previo aviso. Lo conocíamos, había material sanitario y los hospitales estaban más preparados que en marzo. Pero la tercera ola llegó con la población hastiada de una pandemia que no parece tener fin y con un enemigo cambiante. Las nuevas variantes genéticas más contagiosas del Reino Unido y Sudáfica aceleraron los contagios y convirtieron enero y febrero en los peores meses de la pandemia. Más de 900.000 contagios por Covid-19 hicieron de la resaca de los contactos en Navidad la peor cuesta imaginable. El sector funerario se ha visto desbordado.