'El cuaderno de Pitágoras' lleva al teatro la humanidad de los presos
«Son más las cosas que nos unen con las personas que están en las cárceles que las que nos separan», asegura Carolina África, que con este texto ha querido, dice, «hacer menos gruesos los muros que nos separan y humanizar a los que están privados de libertad en estos centros». Todas las historias que cuenta 'El cuaderno de Pitágoras', dice la dramaturga, «son reales; lo son las anécdotas, los personajes... Todo me ha ocurrido a mí, y después lo he dramatizado». De esta experiencia transformadora, de sus reuniones con los reclusos -en los que África lo anota todo-, sale la dramaturga «valorando la libertad», pero tocada siempre. «Nos reímos muchísimo en los encuentros, pero salgo con el alma rota», dice.
En la obra, un grupo de reclusos participa en la elaboración de una obra teatral que derivará en un espectáculo del que ofrecerán -como ocurre en la realidad- una sola función delante de sus familiares. El proceso de ensayos se registra en una especie de diario de a bordo que los presos llaman, erróneamente, 'cuaderno de Pitágoras', y de ahí toma su nombre el espectáculo de Carolina África.
La situación creada por la sexta ola de Covid-19 ha complicado el proceso de ensayos. Hasta hace apenas unos días no ha podido contar Carolina África con el elenco completo, y ha tenido que recurrir en algún momento a intérpretes sustitutos. «Unos nos levantábamos a los otros», dice la directora. «Ha sido un trabajo de confianza absoluta entre nosotros», concluye Nuria Mencía.