El Tito Juan
Ya dijimos aquí que íbamos a sacar el paisanaje, el Madrid anónimo que existe. Y Tito Juan (nombre ficticio) no es tío de nadie, sino tío de todos. De la parte de Albacete, es de los últimos flamencólogos de España y, teniendo un ático almodovariano, prefiere andar callejeando. Aunque el ático tiene vistas, sol, igual hasta jazmines y de ahí ve el Tito Juan los vencejos de Aramburu y hasta las gaviotas, en bandada, que remontaron el Tajo de Lisboa y abrevan en Valdemingómez y duermen por la parte del Pardo. Ahí tomó el sol del confinamiento escuchando viejos discos de Pepe Marchena y pensando en 'un futuro, por ventura, pasajero'.
Tito Juan es moderadamente zurdo, se quitó de la UGT cuando el sindicalismo hizo de muleta al nacionalismo. Le gustan los níscalos de Soria y, a lo que nos interesa, leer el periódico a la noche con su cava. Tito Luis y su bigote a veces pasan por el Gijón y recuerdan veladas memorables que me dan nostalgia de lo no vivido. Lo quiero.