La Fiscalía recurre la absolución de David Suárez por su chiste sobre las mujeres con síndrome de Down
«El otro día me hicieron la mejor mamada de mi vida. El secreto fue que la chica usó muchas babas. Alguna ventaja tenía que tener el síndrome de Down», escribió a sus seguidores en una publicación todavía accesible y que acumula ya casi veinte mil interacciones. Por ello, la Fiscalía pedía para él un año y diez meses de cárcel más una multa de 3.000 euros.
El otro día me hicieron la mejor mamada de mi vida. El secreto fue que la chica usó muchas babas. Alguna ventaja tenía que tener el síndrome de down.
— David Suárez (@DavidSuarez_V) April 18, 2019
En un escrito al que ha tenido acceso ABC, el Fiscal considera que no es preciso que exista una incitación al odio o a la violencia, como se razona en la sentencia recurrida para condenarlo, ya que «el artículo 510.2.a) del Código Penal» castiga «la humillación, menosprecio o descrédito contra la dignidad de las personas o de determinados grupos por motivos discriminatorios».
Agrega la Fiscalía que su mensaje fue dirigido contra un colectivo vulnerable «al que pretendía humillar, colocándole en una clara situación de inferioridad», que merece un reproche desde el punto de vista penal ya que «responde a una percepción social poco integradora».
Los magistrados buscaban «algo más que rechazo»
En el juicio, celebrado a finales de 2021, los magistrados daban la razón a la acusación pública y la particular que ejercía la asociación Plena Inclusión en que el mensaje «es dañino para personas especialmente vulnerables, y causa disgusto y ofende a las mismas» pero concluye que «el delito por el que se formula acusación requiere algo más que un sentimiento de rechazo». «Hay que saber distinguir lo que es mal gusto de lo que es delito», decía la sentencia, que concluía que el tipo penal lo que exige es «la existencia de una incitación a la violencia» que en este caso no se da.
Fue en noviembre de 2019 cuando el Juzgado de Instrucción 30 de Madrid decidió el sobreseimiento libre de la causa al no ver indicios de delito por estar amparada la manifestación del humorista en la libertad de expresión. La entidad sin ánimo de lucro denunciante, Plena Inclusión Madrid, recurrió la decisión, apelando ante la Audiencia Provincial, y el Ministerio Público se adhirió entonces a este recurso. Argumentó que «en modo alguno» el tuit puede quedar amparado en el concepto de 'humor negro' «como una manifestación de la libertad de expresión y disfrazar con el ánimo 'jocandi' [intención de bromear], lo que es un atentado contra la dignidad de todo un colectivo, mediante un acto de humillación y desprecio directo hacia el mismo». Dicho artículo establece una pena de prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses.
El padre que denunció a Suárez: «Tu tuit no es un delito, pero es repugnante y por supuesto no es ningún chiste»
Ramón Pinna, padre de una niña con síndrome de Down que denunció el chiste ante el Ministerio Público en 2019, escribió a Suárez tras conocer su absolución:
Déjame que te diga que comienzo con dudas, algo titubeante incluso, porque no sé muy bien si dirigirme a ti, o al Avatar que –según dijo en Sala tu Abogada- domina tu persona y por supuesto tu cuenta de Twitter.
Dudas al margen, si te escribo es porque he creído necesario echarte una mano con la lectura de tu sentencia, ya que me imagino que acostumbrado a tu universo de 280 caracteres, las catorce páginas te pueden resultar indigeribles, incluso si le dejas la mitad del trabajo a «tu avatar».
Dale, David, si te parece empezamos y tú me avisas si no puedes más.
Ah, perdona. Verás, una sentencia es la declaración final de un tribunal con la que se dirime si se ha cometido o no un delito, y con la que se pone punto y final, o punto y seguido, a un procedimiento largo y complejo al que no se accede ni por una pataleta, ni con un simple enfado de «ofendidito».
El tribunal que te ha juzgado ha tenido que estudiar, escuchar y fundamentar para poder decidir el ancho de la línea que ha separado lo que hiciste de una pena tan grave como la que pedía para ti la fiscalía.
Y esto no es poco, David, y tú lo sabes mejor que nadie.
Venga, ¡vamos a por tu sentencia!
Comienzo por reconocerte que lo más sorprendente para mí, es que sostiene exactamente lo mismo que nuestra sociedad libre y plural y que las redes sociales de las que vives y en las que todo esto queda para siempre; lo cual no deja de ser una maravillosa paradoja.
Y es que, David, en los miles y miles de mensajes, de comentarios de noticias y de posts de estos últimos meses, hay un patrón común que, te guste o no, crea conciencia social y te identifica: tu tuit no es un delito, pero es repugnante y por supuesto no es ningún chiste.
Mira, las juezas lo dicen así: compartimos plenamente la opinión vertida por el testigo, entendemos como él que el tuit en cuestión es dañino para personas especialmente vulnerables, y que causa disgusto y ofende a las mismas. Se puede calificar con cualquier término que implique un rechazo evidente… Por muy desagradables, detestables, molestos, de mal gusto, incorrectos que nos parezcan los términos utilizados en el tuit que nos generan rechazo y entendemos que a las personas aludidas las ofenden y duelen…
No hay delito, David, pero hay daño para las personas vulnerables, ofende, causa disgusto, es detestable y de mal gusto, y se puede calificar con cualquier término que implique rechazo.
Y fíjate, a diferencia de lo que publicaron algunos medios que estuvieron como tú y como yo en la sala, las Magistradas no han entendido que te disculparas tras causar un daño gratuito: Desde luego que entendemos que el tuit enjuiciado ha causado dolor, ha generado un daño gratuito, sin que por otro lado entendamos que el acusado se haya disculpado.
Y al final, David, la sentencia te absuelve. Te absuelve y se convierte así en tu mayor condena.
La maravilla del Estado de Derecho y de la Justicia es que ambos son capaces de dejar de lado el olor de lo podrido, para mirar y velar por ti y por tus derechos más allá de los desprecios que en todo momento les has proferido a ambas instituciones.
Y esto te tiene que escocer por lo que pierdes.
Los dos sabíamos que no ibas a ir a la cárcel, tuviera la sentencia un sentido u otro. Lo que ya no vas a ser, muchacho, es el mártir del humor, el icono de la injusticia de un sistema viejo y sin sentido que no te entiende y que, pese a ello, te absuelve.
¡¡Con todo lo que te habrías preparado para tus monólogos!!
Sabes, David, sería un estúpido si te diera las gracias, pero estoy a un tris de hacerlo porque creo que en este tiempo y por tu inconveniencia, hemos mejorado y progresado como sociedad, y hemos tomado conciencia de que -sin fisura alguna- podemos contar con la Justicia y con la Ley para defender a las personas más vulnerables.
Termino ya, que se te debe estar haciendo un poco largo.
La sentencia también dice que naciste en Santiago, que pronto cumplirás los treinta y que no tienes antecedentes penales.
Lo que no pone en ningún sitio, David, es que lo que hiciste sea un «chiste», y lo que haces sea «Humor».