El juez y el fiscal que investigaron a Cursach niegan haber delinquido para incriminar al magnate
Constantes episodios de intimidación y persecución, acusaciones falsarias a cambio de sobornos... Son algunas de las situaciones a las que, en un escrito de cien páginas al que ha tenido acceso elDiario.es, aseguran haberse visto sometidos el exjuez Manuel Penalva y el exfiscal Miguel Ángel Subirán, encargados durante cerca de tres años de levantar las alfombras de un presunto entramado mafioso en torno al magnate de la noche Bartolomé Cursach. El propietario del mayor imperio del ocio de Balears fue finalmente absuelto tras no haber quedado acreditados los hechos de los que se le acusaba en el macrojuicio celebrado el pasado año por la mayor causa de corrupción impulsada en los últimos años en las islas.
Ahora, son los dos juristas quienes se encuentran a las puertas del banquillo a raíz de las supuestas irregularidades que, según la Fiscalía Anticorrupción y numerosas acusaciones particulares -ejercidas, entre otros, por el conocido empresario mallorquín-, cometieron mientras instruían el caso Cursach y varias de sus piezas principales. Penalva y Subirán han presentado su escrito de defensa en el procedimiento judicial que les investiga, en el que reclaman su libre absolución al alegar que no cometieron delito alguno. El Ministerio Público, sin embargo, reclama para cada uno de ellos más de cien años de cárcel al considerar los antiguos investigadores construyeron a la carta sus pesquisas contra el magnate y decenas de policías y funcionarios con el objetivo de apuntalar sus tesis incriminatorias y allanar futuras condenas.
A lo largo de su escrito de defensa, exjuez y exfiscal rebaten cada una de las acusaciones que la Fiscalía vierte contra ellos y que se traducen en presuntos delitos de detención ilegal, obstrucción a la justicia por supuestamente presionar e intentar ablandar a varios investigados, prevaricación judicial a la hora de acordar arrestos y revelación de secretos al filtrar información mientras el caso Cursach se encontraba bajo sigilo sumarial.
En el documento, la defensa de Penalva y Subirán hace especial hincapié en el papel desplegado por el fiscal Tomás Herranz tanto durante el juicio del caso Cursach -fue el fiscal que rompió a llorar al término de la vista oral al considerar que la causa contra el empresario del ocio había sido "un fracaso total de la Justicia"- como en el procedimiento judicial abierto contra el exjuez, el exfiscal y los cuatro policías de Blanqueo. No en vano, ambos acusan al Ministerio Fiscal de "atrincherarse" en sus planteamientos acerca de cómo fue instruido el caso Cursach y de hacer "lo que haga falta, lo que sea, con tal de mantener la bondad de esta instrucción policial", que tanto Penalva como Subirán consideran "nula de pleno derecho".