El desafío de los ninis
Los ninis o jóvenes que ni estudian ni trabajan representan un desafío en varios países, como Turquía (un 28,7 %), Colombia (un 27 %), Italia (un 26 %) y Costa Rica (un 24 %), que encabezan la lista en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Otros países como Chile (un 23,9 %), Grecia (un 21,4 %), México (un 20,9 %) y España (un 19,4 %) también enfrentan este problema.
Según un informe de la OCDE sobre empleo juvenil, uno de cada seis jóvenes entre 15 y 30 años no estudia ni trabaja. En países como Turquía, México y Corea del Sur, existe una alta relación entre el desempleo juvenil y el porcentaje de inactivos.
En contraste, países como Noruega, Japón y Australia tienen pocos jóvenes sin trabajo, pero muchos de ellos ni siquiera buscan empleo. Grecia y España presentan altas tasas de desempleo juvenil, pero un menor porcentaje de ninis inactivos.
El panorama laboral para los jóvenes en países desarrollados es inestable debido a su vínculo con empresas que ofrecen contratos temporales. Con la crisis económica, esta situación se agravó. La transición entre un contrato y otro afecta su carrera y su proceso de maduración profesional. Además, algunas empresas invierten menos en la formación de sus colaboradores si consideran que solo están de paso.
Estudios revelan que otro problema en la incorporación al mercado laboral es la falta de correspondencia entre la formación adquirida y el trabajo desempeñado. Algunos jóvenes realizan tareas para las que están sobrecalificados, mientras que otros carecen de las habilidades necesarias para aprovechar las oportunidades laborales.
En países como Grecia y Corea del Sur, la proporción de ninis con estudios universitarios es alta, mientras que en el Reino Unido esta media es significativamente menor. Ser universitario reduce considerablemente la probabilidad de estar sin empleo.
Es fundamental educar a los jóvenes en habilidades prácticas y habilidades sociales, como el liderazgo, trabajo en equipo, empatía, servicio al cliente y comunicación asertiva, para facilitar su inserción en el mercado laboral.
En países de la OCDE, como España, con altas tasas de abandono escolar prematuro, es necesario establecer programas como las escuelas de segunda oportunidad, que atiendan tanto a alumnos que abandonan los estudios como a trabajadores que necesitan reciclarse. Estas iniciativas deben ir acompañadas de un servicio de asesoramiento profesional para que sean eficaces a largo plazo.
Otra opción para evitar el ninismo es fomentar el espíritu emprendedor en los jóvenes, eliminando barreras burocráticas o legales. Los programas de formación profesional deben enfocarse en las habilidades necesarias para crear su propia empresa.
La educación y el trabajo siguen siendo dos pilares fundamentales de nuestra sociedad. Es importante cooperar para abordar este desafío y brindar oportunidades a los jóvenes.
La autora es administradora de negocios.