Debates vergonzosos
No he visto los debates en directo. Estamos de vacaciones, y las horas en las que los niños duermen son sagradas: que lo urgente no quite tiempo para lo importante. Mi hijo (9) quiso acompañarme cuando me di a la tarea de ver a Sánchez y Feijóo en diferido. Por vocabulario y por edad no podía enterarse de prácticamente nada, así que incumplí mi norma de no hablar de política delante de los niños. Pensé, además, que su compañía podría resultar útil: quien no entiende lo que se dice se fija en lo que ve. Me comentó, por ejemplo, que Feijóo usaba un bolígrafo azul y Sánchez un ...