Contra el terror moro, tolerancia cero
Los violentos delitos del fin de semana de San Juan, y particularmente el asesinato de David Lledó Caselles a manos de magrebíes okupas con un amplio historial delictivo, vuelven a poner de manifiesto las perniciosas consecuencias de no controlar quién entra en nuestro país. Pero este sindiós no ha empezado ayer, es una gota malaya que viene trepanándonos desde hace décadas. Con la llegada de la democracia, los políticos decidieron que determinada etnia podría parasitar los recursos del Estado a cambio de paz social, paz que se quiebra cuando los etnianos cogen sus kalashnikovs&nbs ...