El país con mayor 'poder blando' de América Latina, según el Global Soft Power Index: no es México ni Argentina
Este es el país de América Latina con mayor "poder blando" o "soft power", según el Global Soft Power Index elaborado por Brand Finance. En 2025, esta nación obtuvo una puntuación de 48.8 sobre 100, posicionándose en el puesto 31 a nivel mundial. Este índice evalúa la capacidad de los países para influir en el ámbito internacional mediante la atracción y la persuasión, considerando factores como cultura, diplomacia, educación y valores compartidos.
Detrás de este país sudamericano, otras naciones destacadas son Argentina, en el puesto 38 con 45.0 puntos, y México, en el 41 con 44.0 puntos. El informe también señala que para mejorar su posición en el ranking global, es esencial que estos países fortalezcan aspectos como gobernanza, educación y ciencia, así como negocios y comercio.
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¿Cuál es el país con mayor 'poder blando' de América Latina?
Brasil es el país con mayor 'poder blando' en América Latina, según el Global Soft Power Index. Este índice evalúa la influencia de 193 países a nivel mundial, analizando factores como cultura, educación, relaciones internacionales, negocios y medios de comunicación.
El gigante sudamericano destaca en varios aspectos que contribuyen a su alto puntaje en el índice. Su herencia cultural, expresada a través de la música, la danza y las festividades. Además, su liderazgo en eventos deportivos internacionales, especialmente en el fútbol, y su influencia política y económica en la región refuerzan su estatus como líder en 'poder blando' en América Latina.
Los países de América Latina con mayor 'poder blando'
- Brasil (puntuación de 48.8).
- Argentina (puntuación de 45.0)
- México (puntuación de 44.0)
- Chile (puntuación de 38.8)
- Uruguay (puntuación de 37.9)
¿Qué es el 'poder blando' y como funciona en el mundo?
El poder blando es un concepto introducido por el politólogo estadounidense Joseph Nye en la década de 1990, que describe la capacidad de un país para influir en otros mediante la atracción y la persuasión, en lugar de recurrir a la coerción o al uso de la fuerza. Este tipo de poder se basa en elementos intangibles como la cultura, los valores políticos y las políticas exteriores de un país.
La cultura juega un papel fundamental; por ejemplo, la popularidad global de la música, el cine o la gastronomía de un país puede mejorar su imagen y atraer simpatías. La educación también es crucial, además, de una política exterior basada en la cooperación y la ayuda humanitaria. Estos factores contribuyen a que una nación sea vista como un modelo a seguir.