Un equipo de investigadores chinos realizó en 2024 el primer trasplante de hígado de cerdo modificado genéticamente en un ser humano con muerte cerebral. El estudio, publicado ahora en la revista ' Nature ', sugiere que estos órganos pueden sobrevivir y funcionar en humanos, lo que podría representar una solución temporal para pacientes con insuficiencia hepática en espera de un donante. Los científicos modificaron 6 genes del hígado del animal para evitar el rechazo, a una persona que se encontraba en muerte cerebral. Tras 10 días, evaluaron el estado del órgano y el receptor y comprobaron su funcionamiento. En la carera de los xenotrasplantes, un hombre de 50 años clínicamente fallecido en China se ha convertido en la primera persona en recibir un hígado de cerdo. Con el consentimiento de su familia, los investigadores suturaron el órgano, proveniente de un cerdo miniatura genéticamente modificado, a los vasos sanguíneos del hombre, donde permaneció durante diez días. Según los autores, los resultados sugieren que los hígados de cerdo modificados genéticamente pueden sobrevivir y funcionar en humanos, lo que podría servir como terapia puente para pacientes con insuficiencia hepática que esperan donantes humanos. El xenotrasplante esta iniciado su etapa clínica, aunque los trasplantes son limitados; un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland realizó trasplantes de corazón de cerdo a humano, y científicos del Hospital General de Massachusetts y Universidad de Nueva York llevaron acabo trasplantes de riñón de cerdo a humano. Además, científicos de la Universidad de Pensilvania utilizaron un hígado porcino para tratar a una persona con muerte cerebral y fallo hepática. El presente estudio, explicó uno de los autores, Li Wang, se llevó a cabo para evaluar la viabilidad del xenotrasplante de hígado de cerdo a humano . Gracias a la modificación genética y un entorno libre de patógenos se ha evitado el rechazo hiperagudo y posibles infecciones por virus porcinos, como PERV, PCMV. El trasplante de hígado es la opción más eficaz para tratar enfermedades hepáticas terminales, pero la demanda de órganos supera con creces la oferta. En este contexto, los cerdos han surgido como una fuente alternativa viable, gracias a su compatibilidad fisiológica y el desarrollo de la edición genética para reducir el riesgo de rechazo. El equipo liderado por Hai-Long Dong, Lin Wang y Ke-Feng Dou, del Hospital Xijing trasplantó un hígado de un cerdo miniatura de Bama, modificado con seis ediciones genéticas para mejorar su compatibilidad con los humanos, en un paciente en muerte cerebral. Durante diez días, los investigadores monitorizaron la función hepática, el flujo sanguíneo y las respuestas inmunológicas . El órgano produjo bilis y albúmina, mantuvo un flujo sanguíneo estable y no presentó signos de rechazo agudo, controlado con inmunosupresores. Este equipo ya había realizado con éxito un trasplante de riñón de cerdo modificado genéticamente en una mujer de 69 años con enfermedad renal terminal. La cirugía, llevada a cabo el 6 de marzo en el Hospital Xijing, mostró resultados prometedores: el riñón comenzó a funcionar inmediatamente y la función renal de la paciente se normalizó en tres días. El xenotrasplante es una alternativa prometedora ante la escasez de órganos, aunque se enfrenta a desafíos como el rechazo inmunológico y el riesgo de infecciones. Anteriormente, se han realizado trasplantes de órganos de cerdo en EE.UU., pero con resultados limitados en cuanto a supervivencia. El procedimiento que ahora se presenta es innovador. Tal y como explicó Wang, la técnica quirúrgica utilizada es mínimamente invasiva, lo que sugiere su viabilidad en entornos clínicos como puente temporal y las modificaciones genéticas del hígado de cerdo son similares a las usadas en trasplantes previos de corazón y riñón. Y, a pesar de que el hígado nativo del donante impide evaluar completamente el soporte a pacientes con insuficiencia hepática, «el estudio demuestra que las modificaciones genéticas evitan el rechazo hiperagudo», indicó en rueda de prensa. Explicó Wang que al contrario que el riñón, el hígado tiene muchas más funciones que son necesarias para la vida humana lo que complicaba el trasplante de este órgano. En cuanto a las limitaciones, Wang indicó que debido a la solicitud de los familiares del receptor, el estudio se dio por terminado en el día 10, «lo que hizo que el período de seguimiento fuera insuficiente para analizar las alteraciones en la función del xenoinjerto a largo plazo. Además -añadió- por el momento, solo pudimos medir las funciones básicas del hígado, como la síntesis de albúmina y la secreción de bilis. Sin embargo, este trasplante único de hígado de cerdo a humano aún puede proporcionar información crucial que no puede obtenerse únicamente a través de experimentos con animales». Si los ensayos futuros confirman su viabilidad, dijo Wang, «esta técnica podría revolucionar los trasplantes y ofrecer una nueva esperanza a pacientes con enfermedades hepáticas graves». Ahora bien, para Wang, es demasiado pronto para intentar este xenotrasplante en personas vivas. «Necesitamos seguir investigando antes de llegar a ese paso, comentó». De momento, ya han efectuado otro trasplante de hígado procedente de un cerdo en otra persona con muerte cerebral aunque todavía no se han publicado los resultados. Para Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Trasplantes , este tipo de estudios en pacientes en muerte cerebral es una estrategia habitual para evaluar la viabilidad de los xenotrasplantes antes de aplicarlos a personas vivas. En Estados Unidos ya se han realizado trasplantes de riñón y corazón de cerdo a humanos, con resultados mixtos. Matesanz, en declaraciones a Science Media Centre, resalta que el trasplante chino no buscaba reemplazar permanentemente el hígado humano, «sino servir como «puente» en casos de insuficiencia hepática aguda». En este sentido, Iván Fernández Vega, profesor de Anatomía Patológica en la Universidad de Oviedo , califica el estudio como un «hito en la historia de la xenotrasplantación hepática». Destaca este experto su rigurosidad del trabajo y la ausencia de complicaciones graves, pero advirtió que la duración del experimento (diez días) y la muestra reducida, 1 persona, impiden extraer conclusiones definitivas sobre su viabilidad a largo plazo. En cualquier, considera que este avance abre la posibilidad de utilizar hígados de cerdo modificados genéticamente como solución temporal para pacientes con insuficiencia hepática aguda. En España, señala Iván Fernández Vega, el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia está preparando un ensayo clínico para trasplantar hígados de cerdo modificados a pacientes con fallo hepático agudo, en colaboración con la Universidad de Múnich . Aunque este tipo de trasplantes no sería frecuente en el país debido a la alta tasa de donación de órganos, podría ser útil en situaciones de emergencia. En cualquier caso, el estudio que se publica en 'Nature' representa un paso crucial en la investigación de los xenotrasplantes, pero aún queda un largo camino por recorrer antes de que estos procedimientos sean una alternativa viable en la práctica clínica.