Sebastián Moreno, cineasta: “Hablar de Coco Legrand es hablar de Chile”
Para Sebastián Moreno, destacado director de cine conocido por documentales como “Habeas corpus” y “Sergio Larraín: El instante eterno“, la confirmación de que Coco Legrand daría por finalizado su paso por los escenarios fue una noticia totalmente inesperada.
“Fue muy sincrónico. Porque comenzamos las grabaciones sin saber que íbamos a ser testigos del retiro“, comentó el cineasta en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile. De hecho, las motivaciones de Moreno para emprender la misión de registrar en una película la historia de quien figura como uno de los comediantes más trascendentales de nuestro país, no tenían una relación directa con la posibilidad de que el artista diera el alto definitivo a sus presentaciones en vivo.
Por el contrario, se trató de un proyecto impulsado por el profundo arraigo que sus más de cincuenta años de trayectoria dejaron en la cultura popular chilena. Aunque Moreno no descarta que haya sido una de las motivaciones por parte de Coco para aceptar la invitación de la película.
“Creo que él lo vio desde el día uno“, afirmó el director. “Él sabía lo que estaba pasando, por eso me dijo que sí. Siempre va tres pasos adelante. Fue muy generoso, la familia también, los amigos. En general, fue un proyecto muy cariñoso en el sentido de que estuvo acompañado por todo el mundo. Hubo voluntades para que saliera adelante, y que es como idealmente uno quiere hacer películas también”, recordó.
“El gran Coco Legrand”, película de Sebastián Moreno
Todo eso es parte de “El gran Coco Legrand“, el más reciente largometraje de Moreno y que, sin quererlo, dejó un testimonio de una de las últimas etapas de la vida profesional del humorista. Al menos desde la vereda del humor. “Registramos su última función. El último show, que fue en el Teatro Municipal de Viña. Está en la película. Termina su carrera como artista y está el documental”, valoró el creador sobre los tiempos en que calzaron ambos hitos.
Y aunque el filme llegó a los cines chilenos este jueves 27 de marzo, existió una instancia previa de exhibición que adelantó lo que sería el recibimiento del público a esta historia. “Tuvimos una avant premiere en el Teatro Oriente de Providencia y fue maravilloso. Además, tuvimos una asistencia completa de público, súper variado. Llegaron invitados ilustres, algunos protagonistas de la película. Llegó Stefan Kramer, que quiere mucho a Coco. Maitén Montenegro, Mario Kreutzberger. En fin, familia, amigos, gente que trabajó en la película, por supuesto. Y vecinos de la comuna. Fue un momento muy potente, fue bonito”, compartió.
Sin embargo, y adicional a los agradecimientos al público, el cineasta expresó lo crucial que resultaron ciertos apoyos a nivel estatal para la realización del filme: “Quería agradecer esta colaboración que hubo de parte del Ministerio de las Culturas a través de una herramienta tan importante, y que es la ley de donaciones culturales, donde se permite el encuentro del mundo privado con el mundo público. Esa colaboración virtuosa permite que existan obras de arte, proyectos culturales que traen distintos beneficios para la comunidad y para todos. Es un win-win. Este instrumento debe fortalecerse, crecer y ser promovido. Gracias a eso pudimos hacer la película, y también por otros apoyos como Gato y Canal 13″.
Parte de la idiosincrasia
La respuesta de Moreno ante la pregunta sobre por qué contar la historia de un humorista como Coco Legrand es clara: “Hablar de Coco Legrand es hablar de Chile. Es hablar de una parte de la historia de este país. Y, en general, a mí me interesa hablar de personas que fueron hitos en la historia de Chile, y que a mí me han resonado. Siempre es subjetivo. Lo que pasa es que a veces la subjetividad de uno coincide con la de otros. Tenía ganas de hacer una película sobre humor hace tiempo. Y no podíamos hablar de humor sin antes hablar de Coco Legrand“.
Lo último, por la profunda conexión que hay entre su trabajo y lo que pasaba a nivel social en nuestro país. Todos, elementos que luego se reflejaban en sus rutinas humorísticas, incluso en momentos tan complejos como la dictadura civil-militar. “Por ejemplo, el Cuesco Cabrera era un personaje que representaba al ejecutivo joven cuando comienza la era de las financieras y los bancos comienzan a dar créditos. Este ejecutivo joven que venía de estudiar en el extranjero, era como el Chicago Boy. Coco Legrand se reía de los Chicago Boys y de esta cosa fanfarrona de ser como los salvadores”, dijo el director.
“El gran Coco Legrand”, película de Sebastián Moreno
Una rutina que, luego, se conectaría con otra bautizada como “Tú te lamentas, de qué te lamentas“. “Es el Cuesco Cabrera que quiebra, le va pésimo. Era justo la época de la recesión en Chile, y este personaje se suicida. Esto era parte del show. Y se transforma en un angelito que mira todo desde el cielo. Tenía ese juego bien hilarante. Como, por ejemplo, otro sketch que partía con un restaurante donde todos cojeaban. Los mozos cojeaban, las mesas, los clientes. Porque el país estaba cojeando. Ese era Coco Legrand en los 80“.
Agudeza que igualmente caracteriza la psiquis del comediante, quien incluso trabajó con elementos de la psicología a través de colaboraciones con Pilar Sordo. “Siempre tuvo esa capacidad de observación que en la investigación y en la película se cuenta. Descubrimos que Coco había estado internado de niño, vivió su infancia en un internado. Y creo que eso lo marcó mucho en su manera de observar, de ser un niño que se hizo notar. Se hizo ver, de alguna manera, y lo logró”, explicó Moreno.
“Es una persona que nació con ese talento de observar y después lo fue profesionalizando. Trabajó con Fernando Josseau, que es un escritor y dramaturgo que ya falleció hace un tiempo, pero que lo ayudó a agudizar esa mirada de lo chileno, de la idiosincrasia, de saber reírse de sí mismo. Coco Legrand siempre está hablando de él. De sus tragedias, de su vida, de lo que a él le pasa, que obviamente es espejo de una sociedad“, afirmó el cineasta.