FITCuba 2025: cuando un erhu toca 'Guantanamera' y China baila salsa en La Habana
La Habana acoge la 43 edición de FITCuba en el parque histórico militar Morro-Cabaña con una propuesta alternativa al gran reclamo de sol y playa
Una orquesta tradicional china pisa la tarima del teatro más importante de La Habana y despierta esa sonrisilla tonta en la platea cuando el yangqin, el erhu y la pipa empiezan a percutir Guantanamera. No existe otra vía mejor de abrazo entre dos culturas, al menos no de hacerlo de manera artística. Es la noche de la inauguración de FITCuba, la feria de turismo internacional del archipiélago caribeño que durante cuatro días ha acogido a miles de profesionales del sector. Jornadas plagadas de palabras como experiencia, encanto, sabor y cultura. Todas ellas ejes de un encuentro en el que gigante asiático ha sido invitado especial.
El escenario se ha convertido en protagonista indiscutible. El evento ha celebrado su 43 edición en el parque histórico militar Morro-Cabaña, entre murallas que narran parte de la historia del país y cañones acostumbrados a sorprender con un estruendo a los turistas que se dejan caer cualquier día de la semana por aquí a las nueve de la noche. Tradicionalmente ese disparo representa el histórico cierre de las puertas al llegar la oscuridad, pero hoy cambia de hora y suena por la mañana, con el sol de la isla montado como un estand más que presenta su atractivo, y con el encare hacia un futuro ansioso de dar la bienvenida a nuevos visitantes.
Más que sol y playa: Cuba se reinventa
Así lo ha recordado el primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, en su intervención durante el arranque de la feria, en la que ha dejado claro que “el desarrollo del turismo es una prioridad del gobierno cubano” y ha desgranado todo aquello que el país atesora y que es “más que sol y playa”. Marrero espera mucho del motor del turismo, el que más ingresos trae a la perla del Caribe. En él deposita la clave para lograr cambios fundamentales, vinculando su éxito de manera directa con las principales preocupaciones que tienen sobre la mesa, como la reducción de la inflación.
El país busca introducir cambios para mejorar la experiencia del que aterriza en Cuba, explicó el ministro, apostando por facilitar el pago con el euro, el dólar y el dólar canadiense en todo el territorio, el uso de la energía renovable como clave para solucionar el problema eléctrico que se sufre en las distintas provincias o, entre otras, la creación de “zonas turísticas especiales” con incentivos para operadores del turismo.
Lo cierto es que Marrero ha sabido seducir con cada uno de los rincones de la mayor de las Antillas, desde la parte oriental a la zona oeste. Igual que lo han hecho en sus intervenciones el ministro de Turismo, Juan Carlos García, y la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández. Ninguno de ellos ha podido evitar destacar algo que aparece siempre en esa charla que mantiene con sus amigos el que vuelve de su viaje por este rincón, y que no puede evitar decir, aunque quizá suene un tanto tópico, aquello de que lo mejor de Cuba es su gente.
“Oír cien veces no vale tanto como ver una vez”. Rao Quan, viceministro de Cultura y Turismo de China, ha puesto en valor el arte de trotar el mundo como motor económico, pero también como “industria que promueve la felicidad”. Durante su espacio en la inauguración oficial, el dirigente asiático ha aprovechado para destacar la “amistad tradicional forjada” entre ambos países y las ganas de seguir alimentándola: “Estoy ansioso por fortalecer nuestros intercambios y colaboraciones con los camaradas cubanos y colegas internacionales”.
Quan citó al poeta y pensador cubano José Martí: “Juntarse, esta es la palabra del mundo”. Algo que Cuba aterriza con la eliminación del requisito de visado para ciudadanos chinos, y China con la gratuidad de estos para los ciudadanos cubanos.
Las puertas se abren y turoperadores, líneas aéreas, destinos turísticos y otros se colocan tras folletos con imágenes que podrían ser recortadas, colocadas dentro de un marco y colgadas en la pared de cualquier estancia que pretenda oler a fruta tropical, el turquesa del Caribe o a caña de azúcar. Para quienes solo quieren humo en la terraza, allí podrían colocar el cuadro de un guajiro cosechando tabaco, estampa que asoma por el stand del municipio de Viñales. Una conversación con estos campesinos es casi obligatoria.
Caminar por FITCuba 2025 es una de esas vueltas al mundo del turismo dada en el interior de un recinto. Una vuelta en la que se pasa, sobre todo, por latinoamérica. En ese ambiente donde se cruzan ideas, proyectos y contactos, los hoteles desnudan sus cifras y apuestas futuras, se degustan cohíba, se lanza el festival Cubaron, y se esbozan soluciones que tienen que ver con la digitalización de empresas del sector, la comunicación, los datos o la inteligencia artificial, como hace la empresa Guajiritos.
Santiago Del Río es español y trabaja en Redelcos, una empresa de Barcelona que lleva diez años exportando producto náutico al archipiélago caribeño. “Cuba está pasando momentos complicados con el turismo y para nosotros es importante estar aquí”, cuenta desde el salón donde tienen lugar las ponencias. “Ellos son muy fieles con las empresas españolas que, aún en estos momentos difíciles, continuamos aquí intentando hacer negocio”, apunta sobre la importancia de la presencia de la entidad en la feria.
Los espacios están repartidos de tal forma que el visitante se choca, en primer lugar, con las peculiaridades de las quince provincias de Cuba. Algunas de ellas son de las que no siempre tiene en cuenta el que organiza sus vacaciones. Están Camagüey, Holguín, Mayabeque…Ellas y sus reclamos, sus playas de arena blanca y centros históricos. Y al pasarlas, un patio aloja las costumbres de indios y cimarrones, aquellos que soldaron ingredientes insustituibles en la mezcla cultural actual del país. “Representamos la época de las colonias, cuando los españoles trajeron a los africanos a Cuba”, explica en el descanso de una danza Aberlandy García, un joven artista de veinticuatro años, sobre aquellos que fueron bautizados como cimarrones por estar en las cimas de las montañas y tener oscuro el color de su piel.
Música, danza y sabor: la esencia de Cuba
Hay conga de la santiaguera y de la habanera, de las dos provincias. Hay salsa y también son. El despliegue musical es monumental y se convierte en un imposible disfrutar de toda la oferta por aquello de no poder partirse. Espacio 6 es el nombre de un sexteto que revuelve las calles de FITCuba con canciones de Bellavista, de Polo Montañés o de Compay Segundo. “La música es la demostración de la alegría del cubano”, dice Manuel Rondón, director del grupo que lleva 25 años sonando entre La Habana y Varadero. “Hay gente que viene estresada de su país, pero llegan, se chocan con la música y rejuvenecen”. Comida, ron, puros. Y muchas actividades que escapan de lo que ofrece la primera línea frente al mar.
El resto de la capital del país es también escenario de otros eventos que agrupan a los agentes turísticos que han venido de todo el mundo para esta cita. En uno de ellos, en Tropicana, el cabaret más grande de latinoamérica, el primer ministro de Turismo clausura esta feria internacional y anuncia quién será el invitado de honor de FITCuba 2026: Canadá. Una elección motivada por las décadas de relaciones entre ambos estados y para la que han escogido Varadero como sede.
Se cierra el momento de los discursos en Tropicana y empieza a no caber más salsa en el espacio. La pone el grupo Los Van Van. Los asistentes empiezan a despegarse de las sillas y a moverse, cada uno dentro de sus posibilidades, pero intentándolo siempre, como lo haría uno de esas parejas de baile que logran embobar por ser capaces de acompañar con absoluta calma y la sonrisa más grande todos esos movimientos que pueden resultar tan técnicos a quien trata de aprenderlos. El presentador chino que ha llevado la batuta de todos los actos durante el encuentro ―haciéndolo en el idioma de los suyos―, a quien presentan como David, sube a la tarima y se convierte en una fábrica de caras de asombro porque de repente baila salsa como nadie, moviendo los pies, los brazos y la cadera de un lado a otro con una enorme destreza, sonriente y con calma. Y vuelve a no existir otra vía mejor de abrazo entre dos culturas, al menos no de hacerlo de manera artística