El juicio por la violación múltiple en un cumpleaños a una adolescente de 14 años de edad en la Vall d'Albaida (Valencia) hace cinco años ha revelado un horror aún mayor: los cuatro acusados fueron «maestros de ceremonias» dentro de una manada de 15 hombres en total. Aunque todos no han podido ser identificados , los investigadores de la Guardia Civil están convencidos de que estuvieron implicados en el salvaje ataque sexual por turnos y con su víctima -que entonces sólo tenía 1 4 años - completamente indefensa porque habían emborrachado. La primera sesión de la vista ha vuelto a hacerle revivir aquella experiencia traumática en su adolescencia y ha rememorado, entre otros detalles y con lágrimas en sus ojos en varias ocasiones, que ni siquiera era consciente de lo que le hacían y no pudo gritar ni huir: «No tenía fuerzas para nada». De hecho, la presidenta de la sala ha pedido a todas las partes que mostraran «respeto» en el interrogatorio a la víctima y a la joven, que ahora cuenta con 19 años, le ha pedido disculpas de antemano: «Te vamos a hacer pasar un mal rato por tener que recordar los hechos, pero es necesario». La vista ha arrancado este martes y concluirá, según el calendario previsto, el día 3 con las declaraciones de los cuatro acusados que se sientan en el banquillo, conclusiones e informes. El juicio debía iniciarse el lunes, pero el tribunal decidió reestructurar las sesiones tras admitir una petición de los acusados de declarar el último día. En el procedimiento hay cuatro jóvenes acusados de agredir sexualmente a la menor, representada por el abogado Juan Molpeceres, y que el día en que sufrió este ataque tenía sus capacidades de raciocinio y voluntad mermadas tras la ingesta de alcohol . La Fiscalía reclama para uno de los jóvenes la pena de 24 años de prisión por dos delitos de abuso sexual a menor de 16 años; otros dos se enfrentan a 12 años de cárcel por un delito de abuso sexual; y, el último, a cinco años por un delito de corrupción de menores, tal y como se desprende de la calificación fiscal. La víctima, que ha roto a llorar en varias ocasiones , ha relatado, protegida por un parabán, las agresiones a las que fue sometida el 27 de septiembre de 2020 en el paraje conocido como El Salido , donde la se encontraba en compañía de algunas amigas con motivo de la celebración de un cumpleaños y ha explicado que no quería denunciar por « miedo » al qué dirían de ella porque es «un pueblo pequeño y la gente habla mucho». La chica, que necesitó tratamiento psicológico , ha afirmado que los acusados debían conocer que era menor de edad, aunque no se lo comunicó «directamente». Uno de ellos porque estaba con una amiga suya de su misma edad, otro porque iban juntos al mismo instituto y se cruzaban muchas veces por los pasillos, otro lo conoció el día de antes, aunque no hablaron, y otro debía saberlo por su apariencia física. Con todo, ha admitido, a preguntas de uno de los abogados de las acusados, que en su declaración ante la Guardia Civil sí que dijo que algunos podían pensar que aparentaba más. Ha admitido que la primera relación que mantuvo con uno de los acusados en un coche sí que fue consentida -aunque al ser menor de 16 años este consentimiento no tiene validez legal-, y le dio una tercera copa. «Entonces comencé a sentirme muy mal, me daba vueltas todo, no podía estar de pie, tenía los ojos cerrados. Me tumbé en el asiento de atrás, creo que alguien me ofreció ir detrás del muro y dije que no», ha contado. Luego empezó a bailar con dos de los acusados y fueron detrás del muro donde fue agredida sexualmente, intercambiándose entre ellos y sin que ella sea consciente de cuántas veces fueron. A continuación comenzaron a llegar más hombres y se turnaban para violarla, si bien no puede decir cuántos. «A veces me giraba y veía a gente detrás de mí», ha señalado, ha dicho, y ha indicado que escuchaba las voces pero no les entendía -todos son de nacionalidad búlgara- y ha afirmado que el episodio duró una hora y media. Al llegar a casa, asegura que recibió varios mensajes insistentes por Whatsapp de uno de los acusados para hacer un trío, acompañados de «corazoncitos» y con la promesa de que se podría quedar a dormir para «compensarla». Ella se negó varias veces, pero finalmente accedió a acudir para «sentirse mejor» después de lo que había ocurrido, ha explicado. Comenzaron a «enrollarse» de forma voluntaria, ha señalado, pero llegó otro de los acusados, con quien no habló nada y a quien ha vuelto a reconocer «sin dudas» en la sala. Mantuvo relaciones completas con ambos. «Le pedí quedarme a dormir con él y me dijo que no», ha apuntado. Asimismo, han declarado en la vista los agentes de a Guardia Civil que se encargaron de la investigación, que han testificado que en la agresión pudieron participar hasta 15 individuos -se llegó a detener a diez-, aunque no todos pudieron ser identificados, y han recalcado que los procesados se comportaron como «si hubiera un plan preconcebido ». «Actuaron de maestros de ceremonia », ha relatado. Así, el responsable de la Unidad de la Policía Judicial, que llevó la investigación, ha subrayado que la víctima en el paraje estaba aislada , con mucha gente que no conocía, sin hablar su lengua y tras mucha cantidad de alcohol. No tuvo capacidad de decir que no a nada», ha recalcado. Además, ha definido a la chica como «inmadura, apocada y con poca autoestima» y ha recalcado que se notaba que era «muy niña» tanto por las facciones de su cara y al hablar con ella, «más». El investigador ha contado que la víctima trató de «minimizar» lo sucedido, de que «no se supiera la magnitud» e incluso exculpar alguno de ellos y que sólo al hablar con terceras personas admitió que «no sabía lo que hacía» porque pensaba incluso que le habían puesto algo en la bebida. Al respecto, ha contado que la adolescente, que cursaba cuarto de la ESO, diferenció entre las relaciones que para ella fueron consentidas -aunque al ser menor de 16 años legalmente no pueden ser nunca consentidas-, como la relación inicial en un coche con uno de los acusados y una posterior en casa de uno de ellos, de las que no lo fueron, todas las que sucedieron en el muro y que sólo se atrevió a admitir a terceras personas que habían abusado de ella al menos quince personas y que le tuvo que practicar felaciones a «muchos». «Tenía miedo de quedarse embarazada y no sabría quién sería el padre», ha apuntado. La amiga que estuvo esa noche, en su declaración, confirmó que la víctima «iba tambaleándose » y que la tenía que coger para que no se cayera al suelo y ha recalcado que «al final todos los implicados y testigos dan validez a la declaración de la víctima».