El mundo B.A.N.I.
Hacia fines del siglo pasado, en la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, se comenzó a hablar de las nuevas (peculiares) condiciones rupturistas y cambiantes que tuvieron lugar en el mundo -para los negocios y para la política, sea nacional o internacional- después de la llamada Guerra Fría. Se instauró entonces la expresión: mundo V.U.C.A.
El mundo V.U.C.A. refería a las iniciales de cuatro términos (en idioma inglés) que describían esas (entonces) nuevas circunstancias: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (en español sería V.I.C.A.).
Esta concepción comenzó a utilizarse crecientemente en el mundo de las empresas, los líderes, los científicos, los que eran influyentes por aquel tiempo y, aún hoy, algunos profesores trabajan todavía sobre la misma.
Pero hete aquí que numerosos acontecimientos recientes (desde la re-aceleración de la revolución tecnológica -apurada por la emergencia de la IA-, pasando por la llamada "guerra arancelaria" y siguiendo por los conflictos militares -desde Ucrania hasta Medio Oriente-) dan cuenta de que, en realidad, el planeta vive (ahora mismo) una era aún más compleja.
Revolución tecnológica. (Fuente: archivo).
Se trata de una complejidad que, en verdad, se ha ido activando en los últimos años, luego de una sucesión de acontecimientos como el Brexit, la aceleración de los efectos del cambio climático, numerosas turbulencias políticas en varios relevantes países, la última pandemia, las tensiones geopolíticas y (especialmente) las disrupciones científicas que aceleran el sustancial e impactante cambio en la era del capital intelectual que estamos viviendo.
Así, todo hoy es más enrarecido aún que en aquel "viejo" tiempo V.U.C.A. Y de ese modo lo estudian los analistas de esta época. Vivimos, nosotros, hoy, una época paradojal en la que mientras se mejoran las condiciones de vida para una enorme mayoría en el planeta, crecen las insatisfacciones. Y mientras se pone en crisis a la mayoría de las instituciones y creaciones sociales del siglo pasado, el mundo marcha en una confluencia casi dicotómica entre avances científicos inimaginables y conflictividad política desestabilizante y creciente.
Más que un tiempo mundial de cambios, vivimos en una era de sustitución de bases recientes por unas bases nuevas, en pleno proceso de creación. Es que nunca el género humano logró más avances que en estos tiempos, pero nunca se sintió más abrumado.
Es en este contexto que, hace unos pocos años, un renombrado futurista y estudioso, Jamais Cascio (futurólogo e investigador del "Institute for the Future") ha señalado que aquel mundo V.U.C.A. ya ha sido superado por uno aún más desafiante.
Cascio ha concebido una nueva expresión: el mundo, explica, ahora es "B.A.N.I." Este acrónimo surge de otras cuatro palabras en idioma inglés (más apropiadas para la nueva época): Brittle (frágil), Anxious (ansioso), Non-linear (no lineal) e Incomprehensible (incomprensible).
En su artículo "Facing the Age of Chaos", en 2020, Cascio empezó a estudiar cómo los desafíos contemporáneos exigen un nuevo marco para su entendimiento. Aunque con preocupación, sin embargo, señala el citado autor que, en realidad, este nuevo entorno en el que nos movemos a escala planetaria (y que llega a todos -o casi todos-) es más exigente pero no es inmanejable: exige el desarrollo de habilidades, aptitudes y virtudes novedosas para su administración exitosa. Y a los efectos de poder administrar aquellas cuatro circunstancias (B.A.N.I.), Cascio propone cuatro habilidades.
CUATRO CLAVES
Primero, hay que desarrollar la resiliencia; porque, más allá de que aparezca como contra la lógica, hay que prevenir los imprevistos.
Segundo, se debe practicar la empatía; dado que, en tiempos en que estamos abrumados por los datos y la información sobreabundante, es preciso ahora advertir que la manera de administrar las nuevas realidades es la aplicación de una humanidad compartida.
Tercero, es un requisito generar la habilidad de la improvisación acertada; entendiendo que en ella encontramos una virtud práctica (y no una mera respuesta de la suerte) y que, ante el vértigo del cambio veloz, es apropiado contar con la capacidad de reaccionar con formas que no estaban previstas (por lo que la citada improvisación no debe ser pro-caos, sino virtuosa como para hacerla más útil que el desorden).
Y, finalmente, cuarto, hay que activar la habilidad de la intuición; en la medida en que debemos comprender que no es posible saber o manejar todo, ni se puede contar con todos los datos antes de tomar una decisión (por lo que es una ventaja generar la capacidad de aprender por medio de una mezcla que se produce entre la experiencia ya desarrollada, por un lado; y aquello que nos devuelva la parte inconsciente del cerebro ante los estímulos de la época -anticipación-, por el otro).
Vivimos una nueva globalización, que es la de la evolución científico-técnica que se expande a casi todo rincón del planeta. La cual convive con crecientes conflictos militares y tensiones geopolíticas internacionales, y se apoya en una nueva sociedad "smartphonizada" que hace de la globalización algo que ya no pertenece solo a las empresas, sino que llega especialmente hasta cada ser humano.
En este nuevo mundo los adaptativos, anticipativos, futuristas serán los ganadores. El mundo nuevo no da tregua. Y hay quienes se animan a pedir nuevas respuestas apropiadas para lograr éxitos posibles aun en medio del nuevo contexto B.A.N.I.