Mantenerse activo es uno de los pilares fundamentales para gozar de buena salud, no solo a nivel físico, sino también mental. En una sociedad cada vez más sedentaria , con trabajos de oficina, desplazamientos en coche y una gran cantidad de dispositivos electrónicos, caminar se ha convertido en uno de los ejercicios más accesibles , eficaces y, sin embargo, infravalorados. La ciencia lleva años confirmándolo: caminar salva vidas. Así lo ha confirmado el divulgador y experto en salud Marcos Vázquez, creador de 'Fitness Revolucionario', en una reciente entrevista en el podcast 'Media Power', conducido por Jaime Cabezas. En la entrevista, el experto ha abordado con claridad el vínculo entre la cantidad de pasos que damos cada día y nuestra esperanza de vida . Pero más allá de las cifras, el especialista ha señalado lo que implica movernos para nuestro bienestar integral. En el pódcast, el experto deja claro que «se ha visto que cuanto más caminamos, más vivimos, pero no hasta el infinito». En ese sentido, el especialista señala que no se trata simplemente de andar sin parar para vivir eternamente, sino de alcanzar un umbral a partir del cual los beneficios se estabilizan . «Hay una curva que si pasas de caminar 3.000 pasos, que es muy poquito por ejemplo, pero es lo que mucha gente camina al día, a caminar 6.000, se reduce bastante la mortalidad, a caminar 8.000 se reduce más, caminar 10.000 se reduce más…», señala. Esto significa que duplicar o triplicar la cantidad de pasos de una persona sedentaria puede tener un impacto directo y potente en su esperanza de vida . Pero, como añade el propio Vázquez, llega un momento en que ese beneficio se estabiliza . «A partir de 10.000, 12.000 pasos al día, como que se aplana, como que no vemos más reducción de la mortalidad», afirma. Por tanto, caminar más allá de ese punto no implica riesgos, pero tampoco grandes mejoras en cuanto a longevidad. El presentador, intrigado, le pregunta entonces si existe un punto en el que caminar mucho pueda resultar perjudicial . A lo que el experto responde con contundencia: «Habría que caminar quizá muchísimo más para que en los estudios se viera y como esas poblaciones no existen, me refiero, no hay gente que camine 50.000 pasos al día, pues no aparece en los estudios». Así, mientras caminar 10.000 pasos al día parece ser una meta sólida y realista, la obsesión por superar ampliamente esa cifra no tiene respaldo científico, simplemente porque no hay datos suficientes al respecto. Más allá de la longevidad, caminar tiene un impacto directo en casi todos los sistemas del cuerpo : «Están los beneficios puramente físicos, que tienen que ver con activar el sistema cardiovascular. Hay partes en nuestro cuerpo que solo funcionan si nos movemos. Tenemos dos sistemas que mueven líquidos, ¿no? El sistema cardiovascular que mueve la sangre, que tiene un corazón y el corazón bombea aunque estés sentado. Pero tenemos también otro sistema que mueve los compuestos tóxicos, el sistema linfático. Y ese sistema no tiene un corazón, se mueve apretando los músculos. Por ejemplo, cuando apretamos los gemelos al caminar, pues estamos haciendo que ese sistema linfático que elimina toxinas, entre otras cosas, se mueva. Por tanto, si no caminamos, ese sistema no funciona, vamos a acumular más toxinas y vamos a tener peor salud», detalla. Es decir, nuestro organismo no solo necesita el corazón para mover la sangre, sino también nuestros propios músculos para hacer circular el sistema linfático , clave en la eliminación de toxinas. Por tanto, el sedentarismo no solo nos hace ganar peso, literalmente impide que ciertas partes de nuestro cuerpo funcionen correctamente . Pero los beneficios no terminan ahí. Caminar también transforma el estado mental, mejora el ánimo y estimula el cerebro . «Entonces el sistema cardiovascular, el sistema linfático, oxigenamos el cerebro, se activa el BDNF, que es una especie de fertilizante neuronal que hace que nuestras neuronas funcionen mejor. Por eso es normal que tengas mejores ideas, que estés más creativo, mejora el estado de ánimo. Hay un estudio por ejemplo que compara la activación de zonas cerebrales cuando estás sedentario versus después de caminar 20 minutos, y ves como el cerebro cambia. Entonces nos beneficia por todos los sentidos, estamos diseñados entre comillas para movernos y la parte básica del movimiento que siempre hemos hecho es caminar», concluye.