Se hizo la noche después de casi tres horas de espectáculo pero la luz de los corazones de los cientos de asistentes y participantes seguían brillando. El Teatro de la Maestranza de Sevilla, acogió este sábado 'La fábrica de sueños' , el octavo espectáculo que la Escuela de Danza y Comedia Musical Fredes Insa pone en escena con fines benéficos, en concreto para recaudar fondos para los niños con cáncer. El musical tiene un doble fin solidario. La recaudación se destinará íntegramente a dos proyectos desarrollados por las asociaciones Andex y la Asociación Española de Efectos del Tratamiento del Cáncer (AEetc) . Por un lado, parte del dinero irá a la creación de espacios para fomentar la actividad física entre los niños oncológicos en el Hospital Virgen del Rocío , iniciativa que ya comenzó el año pasado. En esta ocasión, se prevé adquirir un dragon boat (una embarcación de remo en equipo) para que los niños puedan ejercitarse, algo que, según estudios médicos, mejora la respuesta al tratamiento. La otra parte del beneficio se dedicará a ayudar a las familias que deben trasladarse desde otras provincias para que sus hijos reciban tratamiento en Sevilla. Andex destinará esos fondos a cubrir estancias en pisos de acogida, pelucas, medicamentos o apoyo logístico durante los ingresos hospitalarios. El enorme grano de arena que Fredes Insa pone con su proyecto está basado en una historia de emociones, sensaciones y retos, enclavada en una fábrica en la que personajes de todo tipo compiten por alcanzar los sueños. Un musical lleno de color, liderado por las ambiciones de la gerente de la fábrica, una mujer vacía de sentimientos que lucha por encontrar el sentido a su propia existencia. Aquellos que entren en esta particular fábrica se encontrarán con el dilema de saber si son capaces de asumir los sacrificios que entrañan sus sueños y descubrir su propia alma. El montaje, ideado y dirigido por la propia Fredes Insa, gira en torno a una fábrica muy peculiar, donde cualquier persona puede entrar con la ilusión de hacer realidad sus sueños . En el interior, los personajes atraviesan distintas salas y desafíos que simbolizan el camino hacia esas metas personales. Algunos conseguirán alcanzarlas, otros se quedarán por el camino, pero todos vivirán una experiencia transformadora. En escena participan más de 450 personas, desde niños de 4 años hasta adultos de 78 , todos ellos alumnos de la escuela con un entusiasmo común: ayudar a los demás a través del arte. Ayer, en el cierre de la temporada tras su paso por Jerez, la familia de la Fábrica volvió a conquistar el teatro del Paseo Colón y a Sevilla. «Un público que sabe del arte, que se conmueve con lo mejor de la escena española, ayer vibró con una Escuela que puso a 470 amateurs encima del escenario», ha resaltado la escuela en sus redes sociales, en la que muestran cómo vibró el público con sus números musicales. «Poner a tantos artistas a latir al unísono es un trabajo titánico ; crear un musical atractivo es complicado y conseguir ir in crescendo, requiere de gran pericia», destacan estos artistas, que también han subrayado que Sevilla, al igual que el color, tiene «un aura especial».