Todas las hipótesis sobre la muerte de José Miguel Castro, Budián
La versión del suicidio de José Miguel Castro todavía no ha sido comprobada de manera concluyente por la División de Investigación de Homicidios (Divinhom). La necropsia practicada por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IML) podría esclarecer si el exgerente municipal de Susana Villarán murió por mano propia o fue víctima de un crimen para silenciarlo, teniendo en cuenta que declaró como aspirante a colaborador eficaz, lo que contribuyó con la identificación de varios de los 20 imputados por el caso de la captación y lavado de US$11 millones de las constructoras Odebrecht y OAS. Mientras la necropsia sigue su curso, circulan hasta cinco hipótesis sobre lo que podría haber motivado la muerte de Castro, apodado Budián por los brasileños
1. “Estaba en la miseria económica y moral y ya no tenía ganas de vivir”
José Miguel Castro recibió una educación privilegiada. En la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) se graduó como maestro en Asuntos Públicos e Internacionales y obtuvo una MBA en Finanzas y Estrategia, graduándose con honores, incluyendo un reconocimiento por su participación en una competencia del Citigroup. De retorno a Lima laboró en una gerencia de la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide) y luego fue contratado por el Interbank para encabezar la banca para las pymes y otra posición como economista en Asuntos Públicos e Internacionales. Hasta que en 2011 asumió la gerencia de la Municipalidad de Lima en el mandato de Susana Villarán.
En nombre de la exalcaldesa gestionó los US$11 millones de fondos ilícitos que Odebrecht y OAS aportaron para financiar la campaña por el ‘No a la revocatoria’ y por la reelección de Villarán. El destape de la corrupción cambió radicalmente su vida. Creyó que conseguiría sosiego convirtiéndose en aspirante a colaborador eficaz, revelando el papel que cumplió en la organización montada por Villarán e identificando a los principales integrantes. “Nadie le daba trabajo, estaba repleto de deudas, estaba viviendo en la casa de su padre (el excongresista Julio Castro Gómez), su matrimonio se resquebrajó, varios amigos se alejaron o desaparecieron. Vivía angustiado, desalentado, perturbado”, dijeron fuentes relacionadas con el entorno íntimo de Castro, las que consideran que este se quitó la vida.
“Era una persona inestable y tenía problemas emocionales. Había decepcionado a su padre, quien es un médico y político de renombre, una personalidad de la izquierda que lo llevó al entorno de Susana Villarán. Estaba en la miseria económica y moral y ya no tenía ganas de vivir”, señalaron las fuentes.
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2. “Regresar a la cárcel por 25 años pudo haber sido el detonante”
Desde que en mayo de este año el Poder Judicial anunció que el próximo 23 de setiembre se iniciará el juicio oral contra los implicados en el caso de los sobornos de Odebrecht y OAS a Susana Villarán, José Miguel Castro cambió de actitud porque temía volver a prisión. La Fiscalía pidió 25 años de prisión para él y 15 años para su cuñada Daniela Maguiña Ugarte, a quien reclutó para que administre los fondos ilícitos desde la Asociación Amigos de Lima Metropolitana.
“La primera vez que se acercó a la Fiscalía para ofrecerse como colaborador eficaz fue cuando se pidió en su contra prisión preventiva, en 2019. Y cuando llegó a la Fiscalía, dijo que era inocente, pese a que había aceptado en un inicio los cargos que se le imputaban. Por eso, se ordenó su detención por 24 meses”, dijeron las fuentes con conocimiento del caso.
“Encontrándose preso y con nuevos abogados, solicitó convertirse en colaborador eficaz. Para entonces, la Fiscalía tenía suficientes elementos para la acusación. Sin embargo, estábamos en tratativas para que la declaración de Castro se usara en un proceso de arbitraje internacional por el caso Rutas de Lima (empresa que Odebrecht luego vendió a Brookfield)”, explicaron las fuentes de la Fiscalía.
“Dio un pésimo testimonio; por eso, los jueces internacionales no le dieron la razón al Estado peruano. Este hecho demostró que era una persona errática, inconsecuente con sus palabras. Su testimonio podría haber ayudado a demostrar su valor como testigo, pero, increíblemente, desperdició la oportunidad”, añadieron las fuentes.
“Por ello, no se convirtió en colaborador eficaz, ya que debido a sus indecisiones retrasó el proceso. Estaba aterrorizado con la posibilidad de la prisión. La idea de retornar a la cárcel por 25 años pudo haber sido el detonante”, apuntaron.
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3. Cinco personas en el departamento que dicen que no escucharon nada
En la noche del sábado 28 de junio, José Miguel Castro y su esposa, Paula Maguiña Ugarte, acordaron que él trasladaría y recogería a su hijo mayor de la fiesta a la que había sido invitado. Maguiña salió a otra reunión con amigos. Ella retornó a las 3 a.m. y se quedó dormida. Más o menos cerca de una hora después, Castro llegó al departamento con su hijo y un amigo de este. Por lo que cuando ocurrió la muerte de Castro, en la casa estaban Maguiña, los dos hijos de la pareja, el amigo de uno de ellos y el doctor Julio Castro Gómez. Según las declaraciones obtenidas por los agentes de la Divinhom, nadie escuchó nada hasta que, a las 10 a.m. del domingo 29 de junio, Julio Castro Gómez encontró a su hijo en el piso del baño con el cuello cortado y en medio de un círculo de sangre.
“El hijo mayor estaba en conflicto con su padre. José Miguel Castro luchaba con un problema de consumo de su hijo mayor, lo mantenía vigilado, por eso lo llevó a la fiesta y también lo recogió. ¿Hubo una lucha en la casa? La necropsia nos dirá si la víctima recibió golpes o presenta contusiones de un forcejeo. Por lo tanto, todavía no es posible descartar el homicidio”, apuntaron fuentes policiales.
“Si su plan era suicidarse, ¿para qué se puso zapatillas? La presencia del oxímetro indica que primero se midió la presión. ¿A quién se le ocurre medirse la presión antes de quitarse la vida? ¿Por qué había una casaca y una pequeña toalla bajo la cabeza de Castro? ¿Se cortó el cuello de pie o sentado? Todavía tenemos varias preguntas por resolver”, mencionaron las fuentes.
A los agentes lo que más los perturba son las características de la lesión que presuntamente se hizo Castro. “No hemos visto este tipo de herida en los casos de suicidio que nos ha tocado investigar en varios años en Homicidios. No es usual. Por la longitud, profundidad y violencia del corte, puede haber intervenido una persona de la casa. O alguien que estaba en el departamento dejó entrar a un tercero para que cometiera el asesinato”, anotaron las fuentes policiales.
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4. “Su muerte trunca la posibilidad de testificar sobre su cuñada Daniela Maguiña”
Daniela Maguiña Ugarte, la cuñada de José Miguel Castro, administró los fondos ilícitos entregados por Odebrecht y OAS a las campañas políticas de Susana Villarán. El dinero era recibido por la Asociación Amigos de Lima Metropolitana, donde Maguiña ocupaba una posición clave. Según la Fiscalía, la organización criminal de Villarán encomendó a Daniela Maguiña destinar los fondos de los brasileños al pago de publicidad, encuestas, asesores y otros gastos de las dos campañas, por el ‘No a la revocatoria’ y por la reeleción de la exalcaldesa. Por esta razón, la Fiscalía ha solicitado 15 años de prisión para Daniela Maguiña, hermana de la esposa de Castro, Paula Maguiña.
“José Miguel Castro debía sustentar la acusación de la Fiscalía contra los acusados, entre ellos su cuñada Daniela Maguiña Ugarte. Si no quería ir preso, era necesario que completara su testimonio imputado por imputado. No tenía escapatoria. Y él sabía más que nadie la responsabilidad que tuvo su cuñada en la organización, porque él veía el tema del dinero de los brasileños con ella”, informaron las fuentes.
“La muerte de Castro trunca la posibilidad de que testificara sobre su cuñada. Pudo haber aportado información para sustentar la acusación de la Fiscalía. Pero ¿fue este un dilema que estimuló a Castro a quitarse la vida para no hacer más daño a su familia? ¿O fueron otras personas que lo acallaron? Por los escritos encontrados en su casa, él tenía planes de vida”, manifestaron las fuentes.
5. “Hay acusados que deben haber sentido alivio con la muerte de José Miguel Castro”
El 27 de setiembre de 2024, José Antonio Dias Toffoli, juez del Supremo Tribunal Federal, anuló todos los procesos del caso Lava Jato contra el expresidente de OAS José Adelmário Pinheiro Filho, más conocido como Leo Pinheiro. El empresario cumplía 30 años de cárcel. Pero en el Perú, la Fiscalía ha solicitado 10 años y 6 meses de cárcel para Pinheiro, basándose en gran parte en el testimonio de José Miguel Castro, con quien mantuvo trato directo. Con lujo de detalles, Castro relató cómo acordó con Pinheiro la entrega del dinero para financiar las campañas de Villarán. Y que en una ocasión se arrodilló y con las manos juntas le pidió adelantar el aumento de los peajes de Línea Amarilla, lo que efectivamente sucedió.
Pero, además de Pinheiro, hay otros imputados para quienes la Fiscalía ha pedido una importante cantidad de años de prisión. Las declaraciones confirmatorias de Castro podrían haber influenciado decisivamente sobre los jueces al momento de la sentencia.
Además de Villarán (29 años) y Castro (18 años), la Fiscalía ha requerido para Marco Zevallos Bueno (18 años y 5 meses); Juan Becerra Jara (16 años y 6 meses); José Castro Joo (16 años y 6 meses); y Mónica Pozo Palomino (16 años y 6 meses). “Debe tomarse en cuenta que estas personas podrían haber sentido amenazada su libertad con las declaraciones de Castro. Este es otro aspecto que se explora. La muerte de Castro les debe haber dado algún tipo de alivio”, expresaron las fuentes.