El oligarquismo trumpiano en lo fiscal y en lo monetario
Es común escuchar que a las políticas de Trump se les suele llamar “de derecha” o de “extrema derecha”. Es evidente que desde el punto de vista racial, y por su conservadurismo en cuanto a su rechazo al aborto o a la ideología woke, el pensamiento de Trump encuadra con la idea de los wasp tradicionalistas. Pero en materia económica, sus políticas de proteccionismo comercial, su política fiscal y su intención abierta de controlar la política monetaria están radicalmente alejadas de la economía de mercado.
Lo que deja ver su recién promulgado paquete fiscal y sus declaraciones respecto a la Reserva Federal podrían definirse más bien como un oligarquísmo, con una enorme distancia del pensamiento “neoliberal”. Se impulsa a ciertos sectores económicos, como la industria militar, mientras se desprotege a las clases más débiles, a las etnias minoritarias, y se persigue a los inmigrantes latinos, principalmente.
Después de una fuerte batalla en el Senado norteamericano, en el que gracias al voto de calidad del Vicepresidente Vince se pudo aprobar el paquete fiscal (Big and Beautiful Bill) del Presidente Trump, la Cámara de Representantes terminó aprobando dicho programa, lo que representa la financiación de la agenda trumpista. Este 4 de julio, aniversario 249 de la Independencia, el Presidente firmó su promulgación.
El punto más relevante del BBB es que convierte en permanente la reducción del ISR a las empresas dado por decreto en su primer cuatrienio y que vencía el próximo diciembre a la tasa del 21 por ciento. Incrementa algunas deducciones a los individuos y las familias, así como los incentivos a la compra de automóviles. También incrementa otras deducciones para el pago de impuestos de los individuos que favorecen una reducción sustancial de la carga tributaria a los más ricos.
Del lado de los gastos, el paquete fiscal contempla un importante recorte al gasto federal, en particular al seguro de gastos médicos Medicaid que sufrió una reducción de 1 billón de dólares y mayores restricciones para el acceso a los medicamentos y a los tratamientos de salud; prohíbe las intervenciones transgénicas en menores de edad, y el servicio a los inmigrantes ilegales. También elimina incentivos hacia las energías limpias. La argumentación de que los aranceles van a equilibrar las finanzas públicas es una falacia. El comercio exterior representa apenas el 15 por ciento del GNP.
Por otra parte incrementa fuertemente el gasto militar, el gasto en seguridad aérea, y muy fuertemente el gasto y la inversión en seguridad fronteriza. El resultado final es un incremento de 5 billones de dólares en el límite de endeudamiento para este y el siguiente ejercicio fiscal.
Más allá de esto, el nivel de la deuda del Gobierno de los Estados Unidos al cierre del 2024 fue de 124 por ciento del PIB (GNP). El déficit fiscal que le heredó el presidente Biden a la actual administración es del 6 por ciento GNP. Las proyecciones de la oficina de Presupuesto del Congreso estiman que el déficit fiscal será creciente hacia el 9 por ciento para el 2030. Con este nuevo programa fiscal en el que la tasa de ISR corporativa queda permanentemente en el 21 por ciento, el déficit crecerá más rápidamente, lo que implica una enorme demanda de recursos prestables por parte del Tesoro norteamericano para este y los siguientes años.
El potencial incremento en la demanda de dinero ya está siendo descontado en el mercado de bonos del Tesoro en donde la tasa del título a 10 años se ubica en 4.35 por ciento anual y a 30 años se acerca al 5 por ciento anual. La devaluación del dólar contra la gran mayoría de las divisas, consecuencia de esta irresponsable propuesta alcanza un promedio del 10 por ciento en lo que va del año.
Del lado monetario, la Reserva Federal volvió a decidir mantener intacto el objetivo de la tasa de Fondos Federales por cuarta vez consecutiva; Trump volvió a descalificar a Jerome Powell, presidente de la Fed y al igual que en su cuatrienio anterior, ya pasó a los insultos, diciendo que es un verdadero “imbécil” por no bajar las tasas de interés. Además advirtió que lo va a correr muy pronto. El mandato de Powell termina hasta 2028.
Se sabe que recientemente los asesores de Trump se han reunido con el presidente y han discutido sobre la posibilidad de que el secretario de Tesoro, Scott Bessent pudiera desempeñarse simultáneamente como secretario del Tesoro y presidente de la Reserva Federal.
Que se esté discutiendo la posibilidad es prueba suficiente de que Trump quiere que la FED apoye su agenda oligárquica.