La llegada de las notas finales marca un momento crucial para miles de estudiantes universitarios en España. Tras meses de esfuerzo (o de su ausencia), llega el veredicto académico : el aprobado, el suspenso, la matrícula… Y con él, en muchas familias, la tensión . Sin embargo, en algunos casos, la presión no solo recae sobre el alumno , sino que se traslada directamente a los profesores. Así lo ha denunciado el usuario 'George.fn31', quien trabaja como profesor en una universidad española. Su mensaje, directo y sin rodeos, pone el foco en la actitud de algunos padres ante los malos resultados académicos de sus hijos. Y, sobre todo, en las consecuencias que puede tener esa sobreprotección . En el vídeo, el profesor arranca mostrando su perplejidad ante un fenómeno que, según él, se repite cada año : «Acaba de terminar el curso y no entiendo cómo en la universidad puede haber madres y padres que llamen a la jefatura de estudios para intentar, a través de interpelaciones a los profesores o a los coordinadores de estudio, que sus hijos aprueben asignaturas que han suspendido ellos solos». Y no se detiene ahí. Critica abiertamente el hecho de que padres y madres intenten mediar por sus hijos cuando estos ya son adultos: «De verdad, no lo entiendo. Cómo esto puede ocurrir con chavales de 20, 21, 22 años». En su opinión, esta actitud no solo es impropia, sino contraproducente . «Si hacéis esto, los padres lo único que estáis haciendo consiguiendo es que vuestro hijo sea incapaz de solucionar sus problemas solo y lo que es peor, que no se responsabilice de las consecuencias de sus actos», señala. El profesor insiste en la importancia de dejar que los estudiantes asuman su parte de responsabilidad , sin atribuir culpas a los docentes: «Los profesores tratamos a los alumnos con la máxima objetividad posible, y si un alumno suspende una asignatura, la ha suspendido él solo, no le ha suspendido el profesor… Que muchas veces esto se nos olvida». Y añade: «Un profesor no es una especie de 'mano negra' que quiere hacer la vida imposible a vuestros hijos». A juicio de este docente, la razón del problema es más sencilla de lo que muchos quieren admitir: «Generalmente, si un chaval suspende el 40 o 50% de las asignaturas, es porque no ha hecho ni el huevo, y por muchas películas que os pueda contar, son mentira, la realidad es que a lo mejor no va a clase, no estudia o no presta la suficiente atención o va a clase y está con el teléfono móvil… Si os dejáis engañar, estáis creando futuros adultos totalmente disfuncionales que van a ser dependientes de terceras personas para poder solucionar sus problemas y no van a poder funcionar en sociedad». Otro de los puntos clave que plantea el profesor es la diferencia entre la etapa universitaria y los años de instituto o bachillerato. En la universidad, el alumno debe actuar de forma autónoma , tanto para aprender como para gestionar sus dificultades: «Además tenéis que saber que los profesores hacemos caso omiso, salvo excepciones, porque obviamente hay alumnos que realmente sí necesitan una ayuda, por ejemplo en una prueba física con una patología como pueda ser asma, eso lo tenemos que saber». Ahora bien, incluso en esos casos, el profesor cree que la comunicación debe venir del propio alumno, no de sus progenitores: «Aunque insisto, esto es algo personal, creo que en esos casos también es el propio alumno el que debe de hablar con el profesor y no los padres, hay casos y casos, pero en líneas generales un alumno en plenas facultades que sea sobreprotegido en la universidad por sus progenitores… me cuesta mucho entenderlo la verdad».