La adicción a las pantallas de los más jóvenes deja de ser un cliché y pasa a ser una realidad ante datos como este: el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT) para adolescentes y sus familias ha ayudado ya a más de 43.000 personas. Mediante terapias y charlas divulgativas, se busca sensibilizar a los jóvenes y que los padres sepan identificar la adicción tecnológica de sus hijos desde edades tempranas. En este recurso, al que asisten adolescentes de entre 12 y 17 años, las terapias cuentan con una tasa actual de 80% de éxito y suelen durar entre tres meses y un año. El SAAT nació en 2018 con un primer servicio en Madrid capital, que lleva ya casi 40.000 usuarios atendidos, de los 43.000 totales. Sin embargo, ante el aumento del abuso de las tecnologías por parte de los más jóvenes, el Gobierno regional decidió ampliar este servicio, que ahora da también cobertura en Alcalá de Henares (1.570 asistidos), Torrelodones (1.011), Móstoles (435) y Pozuelo (solo 14, ya que se puso en funcionamiento a finales del año pasado). En el servicio en Alcalá de Henares, creado en 2024, de los más de 1.500 asistidos, 1.103 eran adolescentes con conductas de uso inadecuado, 257 familiares que buscaron adquirir conocimientos y 210 profesionales que se interesaron por el servicio. En la ciudad complutense cuentan con un equipo especializado, conformado por una psicóloga y una educadora social, que trabajan en sesiones de mañana y tarde con intervenciones de sensibilización, acompañamiento, intervención socioeducativa y formación para adolescentes. Este lunes, la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, visitó, junto a la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, el Servicio psicopedagógico de la ciudad alcaína. «Desde el primer momento que nos lo propusieron, dijimos que sí. Adaptamos el espacio a las necesidades de los chicos y sus familias. Hoy podemos ver que es un recurso absolutamente necesario», comentó Piquet. La regidora de la ciudad complutense explicó que hacía tiempo que varios padres le pedían que se le diese visibilidad a este servicio que «les ha cambiado la vida», según cuenta Piquet que le expresaron estos tras recibir la asistencia. La consejera Dávila puso en valor la importancia de la «intervención individualizada» que proporcionan los profesionales cuando «existe ese conflicto familiar » que a menudo surge por «el uso inadecuado» de estos dispositivos. «No se trata de eliminar las nuevas tecnologías de sus vidas, sino de fomentar el uso adecuado de las mismas; y de buscar alternativas, formas de ocio más saludables, mejorar las relaciones interpersonales y la autoestima que a veces también queda dañada por estos comportamientos», aseguró. Pedro Cobayerpes, coordinador del SAAT en la Comunidad de Madrid, hizo hincapié en la importancia de que este servicio se adapte constantemente al frenético entorno de los nuevos dispositivos : «Se aborda desde el uso excesivo del móvil hasta los riesgos de relaciones online o el impacto de la inteligencia artificial», señaló. Para la efectividad de este servicio la coordinación es fundamental, puesto que muchas veces las derivaciones que llegan al SAAT provienen de centros escolares y de salud.