¿Conductores sin experiencia como taxistas? Congresista propone brindar servicio con licencia A1, pese a necesitar A2
El congresista Nivardo Edgar Tello, miembro de Perú Libre, junto a otros parlamentarios, ha presentado el Proyecto de Ley N.º 11850/2024-CR, que propone autorizar a conductores con licencia de categoría A1, aquella que permite manejar autos particulares, pero no vehículos destinados al transporte de pasajeros, a brindar servicio de taxi. Aunque la propuesta busca ampliar las oportunidades laborales y reducir la informalidad en el sector, expertos advierten que la medida podría abrir la puerta a una ola de imprudencias y accidentes al permitir que personas sin la experiencia adecuada transporten pasajeros.
El proyecto establece requisitos básicos para que un conductor con licencia A1 pueda ofrecer servicio de taxi: no haber cometido infracciones graves o muy graves en el último año, contar con una autorización municipal vigente, aprobar un curso básico de seguridad vial y atención al usuario acreditado por el MTC, y superar una inspección técnica.
Sin embargo, estos filtros resultan insuficientes para muchos especialistas en seguridad vial y transporte. Según la legislación actual, un conductor debe esperar dos años desde la obtención de su licencia A1 para poder postular a la recategorización hacia la licencia A2, exigida formalmente para el servicio de taxi.
PUEDES VER: A partir de esta fecha los taxistas deberán pintar sus autos de amarillo para evitar multas de hasta S/535
¿Una vía rápida a la informalidad?
Si bien el objetivo del proyecto es formalizar a los miles de taxistas informales y brindar empleo a personas jóvenes que saben conducir, la crítica principal recae en la falta de experiencia al volante que caracteriza a muchos de los titulares de licencias A1. Al ser una categoría de entrada, la A1 puede ser obtenida desde los 18 años, y no garantiza que el conductor haya acumulado las horas de manejo necesarias para transportar pasajeros con responsabilidad.
“El solo hecho de tener una licencia no significa que el conductor esté preparado para brindar un servicio público”, advirtió el exministro de Transportes y Comunicaciones, Carlos Estremadoyro. En su opinión, el Estado debe garantizar que quienes presten este tipo de servicios tengan un mínimo de experiencia comprobable. “Hay jóvenes que sacan su brevete a los 18, pero no manejan hasta los 20. Luego postulan a una recategorización sin haber conducido realmente”.
El especialista en temas de transporte Luis Quispe Candia, presidente la ONG Luz Ámbar, señaló que el problema de fondo no solo está en el tipo de licencia, sino en cómo se otorgan y se supervisan. “La licencia A1 se da por 10 años sin ningún seguimiento. Eso debería cambiar. Lo ideal sería entregarla por un periodo corto, como en España, donde tras dos años el conductor debe revalidar su licencia”, explicó.
Él también resaltó que, aunque algunos conductores con licencia A1 registran menos infracciones que quienes poseen licencias A2 o A3, esto no significa que estén capacitados para brindar un servicio público como el taxi, que requiere habilidades adicionales, como la atención al usuario, el conocimiento de rutas, la gestión de emergencias y un comportamiento prudente bajo presión.
Apps de taxi y la realidad fuera de control
Uno de los argumentos que podría haber motivado el proyecto es la existencia masiva de conductores con brevete A1 trabajando en plataformas digitales de taxi por aplicativo. Según Estremadoyro, esta realidad no puede ser ignorada, pero tampoco debe normalizarse sin un marco de control adecuado.
“El servicio por aplicativo es técnicamente otro tipo de servicio. No es taxi tradicional. Pero, lamentablemente, en la práctica ya funciona como tal. Eso nos sobrepasa porque no tenemos un sistema integrado de transporte público”, expresó.
En ese sentido, el especialista propuso que en lugar de flexibilizar los requisitos, se debería exigir capacitaciones específicas para quienes deseen ingresar al rubro, y establecer mecanismos para comprobar que los conductores realmente cuentan con la experiencia necesaria.
¿Formalización o peligro sobre ruedas?
El discurso oficial detrás del proyecto de ley se presenta como positivo: más empleos, menos informalidad, mayor accesibilidad al trabajo formal. Sin embargo, al poner en riesgo la seguridad de los pasajeros, los principios básicos del servicio de transporte público y debilitar la fiscalización centralizada, la iniciativa parece más bien una puerta abierta a la improvisación, asevera el exfuncionario Estremadoyro.
Con más de 200,000 taxis operando en Lima, muchos de ellos informales, y sin un sistema integral de transporte urbano, abrir el mercado a nuevos conductores sin experiencia podría ser una receta para el caos vial y mayores tasas de siniestralidad.
El proyecto de ley N.º 11850/2024-CR no considera los riesgos asociados a permitir que conductores inexpertos transporten pasajeros en entornos urbanos complejos y saturados. Expertos coinciden en que, más allá de reducir barreras, el país necesita mayores estándares de formación, control y experiencia para quienes se encargan del transporte público.
¡Sigue a La República en WhatsApp! Únete a nuestro canal desde tu celular y recibe las noticias más importantes de Perú y el mundo en tiempo real.