En todos estos lugares podrás darte un buen baño y lo harás debajo de puentes cargados de historia
De Barcelona a Ourense pasando por Cáceres, son varios los parajes idílicos para sofocar el calor a pocos metros de construcciones legendarias
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Las altas temperaturas obligan a ser ingeniosos si no tenemos una playa o una piscina a pocos metros del domicilio. Pero otra opción para refrescarnos y pasar un buen rato en familia o con amigos es acercarse hasta un río y darse un buen chapuzón entre aguas y corrientes. Si además quieres o puedes hacerlo bajo un puente cargado de historia, hay varios lugares repartidos por toda la península donde podrás hacerlo.
Baños de Molgas, Ourense
Este puente gallego, legendario, posee una relevante importancia histórica debido a su posible conexión con la Vía Nova XVIII. De cuatro metros de ancho y un solo arco de estilo medieval con aproximadamente diez metros de luz, este último posee una bóveda abocinada y una ligera tendencia a una forma circular. Entre los elementos más característicos del puente de Baños de Molgas se encuentra el almohadillado, el cual data de antes de alguna de sus renovaciones en el siglo XIV, XVIII y XX.
Pedret, Cercs, Barcelona
A solo tres kilómetros de la localidad de Berga podemos bañarnos en este puente medieval que atraviesa el río Llobregat. Fechado en el siglo XIII y de estilo gótico, es una auténtica joya histórica incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya. A la sombra de esta construcción milenaria se ubica una de las piscinas naturales con más encanto de la zona. Es fácil de acceder y de aparcar para luego caminar unos tres kilómetros, en un precioso recorrido remontando el curso del río en un fantástico entorno natural.
Madrigal de la Vera, Cáceres
La garganta de Alardos es uno de los enclaves naturales más destacados de la comarca de La Vera extremeña, 20 kilómetros que forman multitud de pozas y piscinas naturales, hasta desembocar en el río Tiétar. El lugar más concurrido, el antiguo puente Viejo de Madrigal de la Vera, un puente de origen romano que formaba parte de una antigua calzada de la época imperial. La zona cuenta con un área recreativa que dispone incluso de chiringuito. En época estival, se instala una pequeña presa para asegurar un espacio seguro y con aguas cristalinas.
Llierca, Girona
En este caso se trata de una refrescante playa fluvial en el marco de un puente del siglo XIV. Para dar con él hay que acercarse hasta la comarca gerundense de La Garrotxa. La construcción medieval cruza el río Llierca entre la zona de Sadernes y el pueblo de Tortellà y regala uno de los puntos más populares y fotografiados de la zona.
El puente de Llierca, también conocido como puente de Sadernes, fue levantado bajo un estilo románico entre los años 1345 y 1346. Tiene 28 metros de altura, un ancho de tres metros y una longitud de 52 metros, todo ello con la piedra nummulítica como material principal. Cuenta con un solo arco de medio punto y una barandilla de piedra maciza que lo recorre a cada uno de los lados.
Aguaviva, Teruel
El puente de Cananillas es sin duda uno de los rincones con más encanto de la provincia de Teruel, un puente renacentista que atraviesa el río Bergantes, construido en 1622 sobre las ruinas de un puente medieval. Hasta las frías aguas que corren bajo estos arcos de piedra, en un entorno natural protegido que cuenta con uno de los caudales más limpios de Teruel, huyen del calor los aguavivanos y sus visitantes.
Los Carreteros en Salduero, Soria
Se trata de un paraje natural idílico a la orilla del río Duero, que cuenta con barbacoas, bancos, fuentes, merenderos y una fantástica zona de césped. El puente data de mediados del XIX, aunque parece ser que se levantó sobre los restos de uno anterior. Como curiosidad, fue construido por inmigrantes vascos que posteriormente se establecieron en el pueblo. Cada verano, el ayuntamiento coloca unas presas para crear la zona de baño, que dispone de escaleras para bajar al agua y una pasarela de piedras para poder cruzar el río.
Camarasa, Lleida
Este paraje se denomina Área Recreativa Maria Rúbies, aunque los lugareños también lo llaman ‘La Platgeta’. Se sitúa junto a un antiguo puente medieval, de estilo gótico, sobre las aguas del río Segre, del que solo se conserva completo uno de sus arcos. Por eso es conocido como Pont Vell o Pont Trencat (‘Puente Viejo o Puente Roto’), aunque no por ello no deja de estar incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya. En los últimos años y debido a la gran afluencia de turistas, el Ayuntamiento de Balaguer ha reforzado el control y endurecido algunas limitaciones.
Navaluenga, Ávila
Localidad que ha estado habitada desde la época prerromana, principalmente por grupos seminómadas ganaderos, alberga el conocido como puente Viejo, construido en el XVI, que permite bañarse en las piscinas que forma el río Alberche –afluente del Tajo–. Se trata de una construcción que se levantó con sillares de granito unidos con argamasa en un estilo con tintes renacentistas rememorando la vieja escuela romana. Presenta cuatro arcos de medio punto con diferentes tamaños y sus tajamares, que están edificados contracorriente en los apoyos intermedios para disminuir el impacto de la fuerza del río en la base del puente.