Rusia lanza su mayor ofensiva con drones sobre Ucrania y tensiones con Occidente alejan las opciones de paz
Este miércoles Ucrania volvió a ser escenario de uno de los momentos más intensos y críticos desde que comenzó la invasión rusa en febrero de 2022. Durante la madrugada, Rusia ejecutó un ataque aéreo masivo hasta la fecha, que marcó un nuevo hito en la brutal escalada militar del Kremlin.
Según la Fuerza Aérea de Ucrania, fueron lanzados al menos 728 drones y 13 misiles sobre territorio ucraniano, superando incluso el récord anterior de 539 drones que Moscú había desplegado apenas unos días antes, el pasado 4 de julio. El principal blanco fue la región de Volinia, en el extremo occidental del país, muy cercana a la frontera con Polonia, país miembro de la OTAN. De hecho, el ataque obligo al gobierno polaco a desplegar cazas con el fin de proteger su espacio aéreo, un hecho que no ocurría desde el inicio de la guerra.
El ataque comenzó a las 8 de la noche del martes (hora local ucraniana), y tuvo como epicentro la ciudad de Lutsk, capital regional. Afortunadamente, no se reportaron víctimas fatales, pero sí importantes daños materiales en infraestructura industrial y múltiples incendios, particularmente en almacenes y cooperativas de garajes supuestamente militares, lo que aún no ha sido confirmado.
En total, los sistemas de defensa aérea de Ucrania lograron interceptar 718 de los 741 proyectiles, incluyendo 711 drones y siete misiles de crucero. De acuerdo al reporte oficial, la operación defensiva incluyó el uso de misiles antiaéreos, guerra electrónica, aviación y unidades móviles de respuesta.
Incendio provocado por un dron ruso en la región de Volinia. Vía X@ZelenskyyUa 09/07/2025
El incremento en la escalada y frecuencia de los bombardeos en esta zona refuerza la preocupación de Kiev por una ampliación del radio de acción militar ruso, afectando rutas logísticas clave y territorios hasta ahora considerados de bajo riesgo.
Hipótesis que toma fuerza puesto que, en las últimas semanas, Rusia renovó la dimensión de sus ataques contra Ucrania, con ofensivas en las que emplea misiles balísticos y de crucero, así como drones kamikaze y en los que supera sus propios récords de embestidas a gran escala.
De hecho, Rusia ha lanzado cerca 20 mil drones durante este año, en comparación con los 2 mil 135 drones que desplegó en idéntico período de 2024. Una cifra que exhibe la magnitud de la ofensiva ordenada por Putin.
El presidente de Ucrania Volodimir Zelensky reaccionó rápidamente, denunciando lo que calificó como “un ataque revelador”, que pone en evidencia la nula voluntad de Rusia de entablar negociaciones de paz. A través de su cuenta oficial en la red social X, Zelensky remarcó la urgencia de acelerar la entrega de armas por parte de Estados Unidos y Europa, especialmente en lo referido a sistemas de defensa aérea. “Las vidas de nuestra gente dependen de estos suministros críticos”, afirmó.
Pero esta ofensiva no fue aislada. Al mismo tiempo que Rusia intensifica sus ataques, Ucrania comenzó a responder con sus propios golpes. Este 9 de julio, las fuerzas ucranianas atacaron una playa en Kursk, dentro del territorio ruso, causando al menos tres muertos y siete heridos, entre ellos un niño que se encuentra en estado grave. Asimismo, se reportó un ataque con drones sobre un hospital en Rylsk, lo que generó una nueva ronda de acusaciones cruzadas.
Un nuevo giro de Trump
Mientras el conflicto se intensifica en el plano militar, en el político-diplomático se produjeron giros significativos. En Washington, el presidente Donald Trump, quien hasta ahora había mantenido una estrategia de diálogo con Vladimir Putin, rompió públicamente con el líder ruso.
En sus palabras: “Putin está asesinando a mucha gente, no estoy contento con él (…) así que vamos a enviar algunas armas defensivas a Ucrania y lo he aprobado (…) Putin dice un montón de tonterías, si quieres saber la verdad. Siempre es muy amable, pero resulta que no tiene sentido”.
Presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto al mandatario estadounidense, Donald Trump. Foto: Casa Blanca.
El envío de armas defensivas a Ucrania, dicen fuentes estadounidenses, incluiría diez baterías de sistemas interceptores Patriot, conocidos por su alta efectividad en la interceptación de misiles balísticos.
Este giro se produce luego de que, según trascendidos, Trump sostuviera una tensa conversación telefónica con Putin el pasado viernes, exigiendo el fin de los ataques contra civiles. La respuesta del Kremlin fue clara: al día siguiente cientos de drones cayeron sobre Ucrania. Ante esta situación, Trump decidió cambiar de estrategia y endurecer su postura hacia Rusia.
Sin embargo, el cambio no es total, pues el jefe de la Casa Blanca aún no ha respaldado nuevas sanciones económicas contra Moscú. Consultado sobre un proyecto de ley que promueve sanciones más duras, Trump hizo gala de su impredecible y ambigua estrategia. “Lo estoy evaluando. Depende totalmente de mí”, respondió con el tono vacilante que lo caracteriza.
En este contexto, se espera que el enviado especial de Trump para Ucrania, Keith Kellogg, profundice los contactos con Zelensky. En tanto, el Papa León, quien está mañana recibió al mandatario ucraniano, ofreció la santa sede como mediador en un eventual proceso de paz. Aunque, de momento, la tregua parece tan lejana como al principio de esta guerra.
Espionaje y críticas de la UE a China
El conflicto Rusa-Ucrania también se ha visto atravesado por un escándalo de espionaje internacional. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detuvo a dos ciudadanos chinos, un joven de 24 años y su padre, acusados de intentar extraer y enviar a Beijing documentación clasificada sobre el misil Neptuno, una de las armas más avanzadas desarrolladas por la industria militar ucraniana.
Ursula von der Leyen, Presidenta de la comisión europea, junto Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China.
El joven, que fue estudiante universitario en Kiev hasta 2023, habría intentado reclutar a un funcionario ucraniano ligado al desarrollo de este sistema. El misil Neptuno, recordemos, ha sido clave en la defensa costera de Ucrania y ha tenido un papel destacado en operaciones en el mar Negro.
Este episodio motivó una dura reacción desde Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que el apoyo inquebrantable de China a Rusia está generando un alto nivel de inestabilidad para toda Europa. “China no puede seguir alimentando la economía de guerra del Kremlin y, al mismo tiempo, pretender que defiende el multilateralismo y el orden internacional basado en reglas”, sostuvo Von der Leyen.
La tensión entre Bruselas y Pekín crece también en el plano económico. La UE impuso nuevos aranceles a productos chinos y advirtió que vigilará cualquier intento de ciberataques o campañas de influencia dentro del continente.
Todo esto ocurre mientras las conversaciones bilaterales entre la UE y China se preparan para una cumbre clave a fines de julio, cuando Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, visiten Pekín para conmemorar los 50 años de relaciones diplomáticas.
Así, en medio de bombardeos récord, espionaje, recriminaciones diplomáticas y tensiones internas en Occidente, el conflicto en Ucrania parece no dar señales de tregua. Y el mundo, una vez más, observa con preocupación cómo las posibilidades de paz se diluyen bajo el ruido ensordecedor de los drones y los misiles.