Zaragoza en verano: descuentos, cultura y buenos restaurantes más allá de El Pilar
La esbelta silueta de las torres de la imponente
Basílica de El Pilar marca el horizonte de Zaragoza, pero solo es la punta del
iceberg de todo lo que aguarda al viajero en la capital aragonesa, pues la
oferta cultural y gastronómica resulta tan inesperada como
desbordante.
La Catedral del Salvador, conocida popularmente como La
Seo, sorprende por dentro y por fuera. Su Retablo Mayor, icono del gótico
europeo, el Museo de los Tapices que alberga su interior, o la
formidable torre cautivan a los amantes del pasado. Sin embargo, la verdadera
sorpresa se esconde en su linde. Es ahí donde espera humilde y sigilosa la Parroquieta
de La Seo, también conocida como capilla de San Miguel, un bello
ejemplo del estilo mudéjar en Aragón cuya función fue la de capilla
funeraria. La historia de su construcción y los artistas que participaron en
ella nos llevan a caminar por el barrio del Boterón hasta darnos de
bruces con el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro, otra de las joyas
mejor guardadas de Zaragoza. De hecho, se trata del único edificio
conventual de estilo mudéjar que ha llegado completo a nuestros días.
Catalogado como Bien de Interés Cultural, pisar el suelo de este
monasterio supone viajar en el tiempo, un viaje que resulta trascendental
cuando el canturreo de los pájaros es el único sonido que rompe el silencio de
su claustro, aunque también puede admirarse la recoleta iglesia del Santo
Sepulcro, la antigua sala capitular con pinturas mudéjares, el refectorio e
incluso la antigua cocina.
El Hotel Catalonia El Pilar, en pleno casco
histórico, es una buena «base» para descubrir a pie la ciudad. Moderno
y muy confortable, se ubica en un edificio modernista de
principios del siglo XX, perfectamente adaptado a las exigencias del viajero.
Goya entre muros históricos
Los amantes de la historia tienen otra cita obligada en Zaragoza: el Palacio de la Aljafería, construido como quinta de recreo de los reyes de Taifas fuera de la ciudad musulmana, entre huertas y acequias, y considerada una de las cimas del arte hispanomusulmán, junto con la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba. Esta impresionante fortaleza de anchos muros y sólidos torreones, esconde una fantástica historia y alguna que otra curiosidad, como el hecho de que la trama de la ópera «Il Trovatore», de Giuseppe Verdi, se sitúa en la Torre del Trovador del palacio, la parte más antigua del mismo.
Sin prisa, merece la pena deambular por las diferentes salas y no pasar por alto la exposición «Goya. Del museo al palacio», que permanecerá abierta hasta que concluyan las obras de reforma en el Museo del pintor. La muestra exhibe 62 obras del artista arropadas de techumbres y salones de siglos atrás, un cóctel histórico de gran valor.
Sin dejar a Goya, otro regalo con el que nos agasaja
Zaragoza es el Patio de la Infanta, escondido en el interior de la sede
central de Ibercaja. Esta joya del arte renacentista aragonés,
modelo de patios de otros importantes palacios de la época, alberga ahora la
exposición titulada «Goya. Interludio», una cuidada selección de obras
emblemáticas del pintor que aguardan hasta la apertura del nuevo museo a
finales de 2026.
Saber hacer gastronómico
El legado histórico, artístico y cultural
que derrocha Zaragoza es una suerte de don que le viene dado. Y algo similar
ocurre con el saber hacer gastronómico. Aquí darse un homenaje culinario
resulta sencillo, gracias a una materia prima de máxima calidad que se
fusiona con la imaginación y el empuje de jóvenes cocineros que
apuestan por su tierra. Es el caso del restaurante Nola Gras, cuya
cocina propone sabores del mundo pero sin perder de vista las raíces.
La sorpresa está asegurada, algo que también ocurre en el restaurante Goralai,
ubicado en un antiguo palacio y cuyo menú degustación es una fiesta
para los cinco sentidos, o en el restaurante Rústicco, donde las brasas
dan el toque a una cocina creativa y auténtica. Una autenticidad
que también propone el restaurante Riskomar, donde los sabores del
mar se presentan sin artificios y con el don de la tradición. Por
todo ello, Zaragoza deja impregnado un sabor de boca que le hará volver.
Una promoción irresistible
Zaragoza y su provincia son un refugio estival donde
el calor se combate en un oasis de cascadas cristalinas, bajo la brisa
del Moncayo o en el frescor de un museo. Para demostrarlo, la Asociación
de Hoteles de Zaragoza y Provincia ha lanzado su nueva campaña «Verano
en Zaragoza» que ofrece un 15% de descuento en alojamiento y
desayuno en un total de 22 hoteles. La promoción será efectiva para
estancias todos los fines de semana de agosto con reservas hasta el 31
de julio en la web www.zaragozahoteles.es.
No requiere estancia mínima y está sujeta a disponibilidad.