La lluvia llegó a Valencia y arrasó con las vidas de cientos de miles de personas, llevándose a algunas para siempre y dejando a otras sumidas en la desesperación. Pero a la mañana siguiente, hubo que volver a la 'normalidad'. Y muchos miles pudieron hacerlo gracias a la colaboración desinteresada de 203 conductores de autobuses madrileños, que se desplazaron voluntariamente -con el apoyo de sus empresas y del Gobierno de Madrid- para ayudar en ese retorno al día a día. Este viernes han recibido el homenaje merecido, en un ambiente envidiable donde se contagiaba la alegría de quienes saben que hicieron lo que había que hacer. Casi ocho meses, desde noviembre a junio, han estado recorriendo la distancia entre Picaña, Paiporta y Torrent unos 45 autobuses verdes, los interurbanos de la Comunidad de Madrid. Y a sus mandos, 203 hombres y mujeres que han ido turnándose en esta tarea. Con ella han sido capaces de colaborar en que llegaran cada día a sus trabajos, sus colegios, sus médicos o cualquier otra gestión más de 2,2 millones de viajeros. Han recorrido más de 600.000 kilómetros en un total de 62.500 expediciones. Y todos los días, recuerdan, la gente que subía les daba las gracias. Este viernes lo ha hecho el consejero de Transportes madrileño, Jorge Rodrigo, que ha entregado un diploma y la gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo a los que no la pudieron recoger en la fecha indicada, por estar aún desplazados. El homenaje ha sido a todos estos voluntarios que no dudaron en dejarlo todo e irse para allá. Y entre los que ha habido de todo: algunos han llegado a pasar allí Nochebuena y Nochevieja, porque «alguien tenía que echar una mano para que aquella gente llegara a sus casas a celebrar», como explicaba Jorge, uno de estos conductores. Otros, como Juan Carlos, tuvieron incluso que driblar con el destino: estando allí sufrió un infarto que le tuvo hospitalizado primero y de baja tres meses después. Al cabo de los cuales, y ante el escándalo de su familia, decidió que tenía que volver a Valencia porque su trabajo allí no había terminado. Y lo hizo. Desde luego, no ha sido baladí la labor realizada: para los ciudadanos de muchos puntos de Valencia, que el Metro dejara de dar servicio en 20 estaciones supuso toda una catástrofe que les incapacitaba para desplazarse. Los autobuses verdes, que según cuentan algunos usuarios se han convertido en todo un referente en la zona, hicieron posible esos movimientos, y fueron el puente que ha permitido a los valencianos continuar haciendo sus vidas en medio del desastre. Desde el 10 de noviembre de 2024 hasta el pasado 26 de junio de 2025 , han permanecido desplazados allí los medios madrileños para ayudar en cuanto era posible, y así se lo agradecía el consejero de Infraestructuras valenciano, Vicente Martínez: «El puente que cruza el barranco del Poyo en Torrent sobre la CV-403, el 'del McDonalds', va a llamarse Puente de la Comunidad de Madrid». El consejero madrileño Jorge Rodrigo aseguraba que este era uno de los actos más bonitos que había celebrado: «Vuestra labor ha sido esencial para que cientos de estudiantes pudieran volver a clase, los profesionales retomasen su actividad y las familias pudieran reencontrarse». Por eso les daba las gracias y «celebramos la grandeza individual de cada uno de vosotros y os tomamos como modelo de conducta».