Se trata del mayor laboratorio de MDMA desmantelado en España hasta la fecha. Una operación de la UDYCO Central, de la Comisaría General de la Policía Judicial de la Policía Nacional, que se ha saldado con la incautación de droga por valor de 31 millones de euros y la detención del líder del entramado, un holandés de 35 años, con vínculos con la Mocro Maffia . Las pesquisas arrancaron después de que las autoridades de Países Bajos pusiesen a los investigadores sobre la pista de un espacio donde se estarían fabricando sustancias sintéticas. Los agentes llegaron así hasta una nave de un polígono industrial de Amposta (Tarragona) casi en desuso -lo que permitía no levantar sospechas- con sofisticadas instalaciones. «Para ponerlo en marcha sí son necesarios conocimientos químicos, no así los cocineros, que sólo tenían que seguir instrucciones», detalla a ABC Alejandro Martín, inspector jefe de la sección III de la UDYCO Central , a cargo del caso, que explica que durante los últimos dos años, los laboratorios de droga sintética desmantelados por el Cuerpo han sufrido un «aumento exponencial» -doce sólo durante 2024-. En el de Tarragona, con capacidad para producir unos 100 kilos al mes de droga sintética, bajo las órdenes del individuo holandés -que «iba y venía» para coordinar la actividad, tras haber desplegado una amplía red de contactos en España y Colombia- estaban dos cocineros y un tercero, que ejercía labores de seguridad, vigilando la nave. Durante la entrada y registro, los policías se incautaron de MDMA en diferentes formatos: 2.085 kilos de precursores sólidos y 28.600 euros. El líder del entramado era el enlace entre la organización criminal y los cocineros, que procesaban la droga en el laboratorio. También se habían desplazado desde Países Bajos hasta Cataluña con dicha función. Entre las medidas de seguridad que adoptaban, cambios frecuentes de domicilio y evitar contacto con cualquier persona ajena al grupo. El encargo requería mantener el anonimato y perfil bajo. Además de las cámaras de vigilancia en la nave, y el individuo que actuaba como guardia de seguridad, utilizaban teléfonos encriptados y criptomonedas como medio de pago , para dificultar una eventual investigación policial. No les sirvió de mucho porque el pasado mayo los agentes detuvieron primero al líder del entramado en Cambrils, que ahora se encuentra ya en prisión provisional. En una segunda fase de la operación, bautizada Ajax , la UDYCO siguió la pista de una mujer que se desplazó desde Holanda hasta Tarragona para visitar a los cocineros. Tras el encuentro, ambos acudieron a un centro de bricolaje para comprar cajoneras que llevaron hasta el laboratorio . «En ellas transportaban la droga, en una furgoneta [a otras partes de Europa]. Si les hubiesen parado, sin ninguna sospecha más, es probable que no la hubiesen detectado», advierte el inspector jefe. Y es que aunque el laboratorio sí era muy sofisticado, no así la manera de sacar de allí el MDMA para su posterior distribución y venta, precisa el mando. Explotar la operación dependía de un detalle fundamental: hacerlo antes de que los cocineros hubiesen sacado la droga de la nave, y así fue como el pasado 25 de junio registraron el espacio y desmantelaron el laboratorio clandestino. Contaba con seis zonas diferenciadas: almacenaje, reacción, destilación, cristalización, filtrado y pesaje. Su material superaba el desembolso de un millón de euros. Tenía también seis reactores industriales -varios de 1.000 litros y con doble encamisado-, así como destiladores conectados con aceite térmico para procesos de alta temperatura, 31.000 litros de precursores, 722 litros de aceite de MDMA y 2.085 kilos de precursores sólidos. La operación culminó el pasado miércoles, cuando a los cuatro detenidos -el líder, los dos cocineros y el vigilante- se unió el arresto de la mujer que había viajado desde Holanda, también acusada de un delito contra la salud pública y pertenencia a organización criminal .