La UE está dispuesta a negociar con EEUU tras anuncio de nuevos aranceles
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que la UE seguía dispuesta a negociar un acuerdo comercial justo, en respuesta al anuncio formulado por el mandatario norteamericano, en el que amenazó con imponer aranceles del 30 por ciento a las importaciones de la UE a partir del 1 de agosto, aunque se reservó la adopción de medidas de represalia “si lo veía necesario”.
Von der Leyen, presidenta del ejecutivo de la Unión Europea, tras “tomar nota” de la carta de Trump, avisó que la imposición de este gravamen “interrumpiría las cadenas de suministro transatlánticas esenciales, en detrimento de empresas, consumidores y pacientes a ambos lados del Atlántico“.
Según informaron fuentes comunitarias, el Ejecutivo de Von der Leyen fue informado de los nuevos aranceles “con anterioridad” a que la carta —fechada el 11 de julio— se hiciera pública ese sábado.
En su respuesta, la presidenta de la Comisión Europea aprovechó para subrayar que “pocas economías en el mundo igualan el nivel de apertura y adhesión a prácticas comerciales justas de la Unión Europea“, que “priorizó sistemáticamente una solución negociada con EE. UU.”, lo que reflejaba “un compromiso con el diálogo, la estabilidad y una asociación transatlántica constructiva“.
Von der Leyen insistió en que la UE seguía dispuesta “a seguir trabajando para alcanzar un acuerdo antes del 1 de agosto”, pero advirtió que también “tomaría todas las medidas necesarias para salvaguardar sus intereses, incluida la adopción de contramedidas proporcionadas si era necesario”.
“Mientras tanto, seguimos profundizando nuestras alianzas globales, firmemente arraigadas en los principios del comercio internacional basado en normas“, zanjó Von der Leyen.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, lamentó que “los aranceles son impuestos que impulsan la inflación, generan incertidumbre y obstaculizan el crecimiento económico“, antes de asegurar que la UE “se mantuvo firme, unida y dispuesta” a proteger sus intereses, “con pleno apoyo a la presidenta Von der Leyen y a la Comisión para alcanzar un acuerdo justo con EE. UU.“.
Líderes europeos como el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, también reaccionaron a título individual. “La apertura económica y el comercio crean prosperidad. Los aranceles injustificados la destruyen“, escribió Sánchez en su cuenta de X.
El primer ministro de Suecia, Ulf Kirstersson, también lamentó el anuncio de Trump y criticó, tras prometer “medidas contundentes” de la UE en el peor de los casos, que “todos pierden en una escalada del conflicto comercial, y los consumidores estadounidenses pagarán el precio más alto“.
Contramedidas en suspenso
La Unión Europea mantuvo en suspenso un primer paquete de contramedidas sobre un volumen de 21.000 millones de euros en compras a Estados Unidos. Esta primera ronda de represalias a los primeros aranceles de Trump quedó congelada en abril por 90 días para “dar espacio a la negociación” con Washington, pero se reactivaría en la medianoche del lunes al martes si la UE no acordaba sobre la marcha una nueva prórroga.
El Ejecutivo comunitario, que habla en nombre de los 27 en política comercial, ultimaba un segundo paquete de contramedidas sobre cerca de 100.000 millones de euros de importaciones estadounidenses y, según fuentes europeas, podrían ponerse en marcha “muy rápido” si así lo decidía la UE.
Entretanto, los ministros de Comercio de la UE se reunieron ese lunes en Bruselas en una reunión extraordinaria para examinar las tensiones arancelarias con Estados Unidos y calibrar la respuesta, así como para abordar la necesidad de profundizar las relaciones comerciales con otros socios internacionales “fiables”.
Aunque esta reunión del lunes ya estaba prevista, fuentes europeas indicaron a Europa Press que ese mismo domingo fueron convocados los 27 a una reunión a nivel de embajadores (Coreper) para ser informados por la Comisión Europea sobre estos últimos acontecimientos.
En la batalla comercial lanzada tras su llegada a la Casa Blanca, Trump activó aranceles del 50% sobre el acero y el aluminio europeo, otro del 25% sobre las importaciones europeas de vehículos y piezas, y anunció otro 20% masivo sobre la mayoría de producciones restantes procedentes de la UE.
Con la tregua anunciada hasta el 9 de julio para dar margen a la negociación, el presidente norteamericano mantuvo en realidad los gravámenes sobre acero, aluminio y coches, si bien redujo temporalmente del 20 al 10% los otros aranceles, a los que Estados Unidos se refería como “recíprocos“, aunque no lo fueran.