Virenque cuenta toda la verdad: "Fue una venganza personal contra Pantani"
Durante décadas, Richard Virenque fue el rostro más reconocible del ciclismo francés. Idolatrado por el público, temido en la montaña, adorado por los medios y también señalado por la justicia. Fue segundo en el Tour de 1997, ganó siete maillots de lunares, sumó siete triunfos parciales y encarnó, para bien y para mal, el ciclismo de los años noventa. En 1998, cuando parecía listo para asaltar el trono del Tour, el escándalo Festina lo convirtió en chivo expiatorio de un sistema mucho más amplio. Pese a todo, regresó. Y lo hizo para ganar.