Jornada de locura para Anabel Pantoja . El martes celebró su 39 cumpleaños alejada de los suyos y ese día la influencer hizo un vídeo con el que relató a sus seguidores que estaba siendo una celebración muy diferente a la de antaño porque había tenido que comer sola en casa, pues su novio, David Rodríguez, no podía estar con ella por motivos de trabajo. Y su familia y mejores amigos también estaban lejos de ella. Pero ponía buena cara porque por delante tenía un sarao que le hacía mucha ilusión. Sin embargo, todo se torció hasta las lágrimas . La cosa es que Anabel Pantoja había sido invitada a una especie de cónclave de influencers de su amiga Dulceida . Así que la sobrina de Isabel Pantoja hizo las maletas y para Barcelona que se fue. Todo parecía ir bien... hasta que llegó a la sala de recogida de equipajes . Ella misma relató el dramático suceso, que para eso es influencer y necesita llenar de contenido sus redes sociales. Así, compartió ayer un vídeo desde el mismo aeropuerto de Barcelona en el que aparecía llorando a lágrima viva . Completamente desconsolada. ¿Porque echaba de menos a su hija? ¿Porque con ella no estaba David Rodríguez? ¿Porque había sufrido un revés judicial? Nada de eso. La razón no era otra que sus maletas se habían quedado en Canarias . Anabel Pantoja contó el contratiempo sufrido con la compañía aérea después de que no metieran en la bodega del avión el equipaje de los pasajeros. «Me parece tan fuerte lo de Vueling… Que me arruinen, a mí no… a 30 personas, sus planes y sus vidas… Que me monte en Gran Canaria en un vuelo con mi hija para pasar unos días en la Casa In, y que llegue a Barcelona y que las maletas no saben dónde están...», sollozaba ante la cámara mientras en pantalla ponía bien grande el nombre de la compañía para que nadie se olvidara . Desesperada, comentaba que no tenía casi ninguna de sus pertenencias ni de las de su hija. Pero la película continuaba, aunque esta vez con final feliz. Poco después, Anabel Pantoja compartía en sus redes sociales lo que ella denominó como su «rescate» . Porque por allí apareció su amiga Nagore Robles para salvarla del trance. Fue a recogerla al aeropuerto y se la llevo en su coche. Ya más relajada, Anabel Pantoja informaba de que estaba muy agradecida a su compañera influencer porque además había tenido el detalle de ir a por pañales y otras cosas urgentes. Dos horas de coche hasta llegar a su destino final. Anabel Pantoja llegó a Casa In casi de noche, pero sana y salva, para acudir al evento que organiza la influencer Dulceida cada verano , una especie de cónclave de influencers patrias. Se juntan todas y pasan unos días en la casa que lleva ese nombre y luego lo cuentan en sus redes sociales. Es una especie de campamento de influencers en la que todas disfrutan de diferentes actividades lúdicas que, de paso, generan contenidos. Al final del día, y ya con otra cara, Anabel Pantoja compartió en Instagram sus primeros disfrutes junto a Susana Bicho, José Obando, Dulceida o Marta Riumbau . Y así fue un día en la vida de Anabel, una jornada de locos que empezó con maletas perdidas, continuó con el rescate de Nagore Robles y concluyó con bailes y risas junto a los colegas.