Jurassic Park arrasó en cines pero su videojuego más espectacular fue la recreativa de SEGA llena de dinosaurios
Cuando la fiebre de Jurassic Park arrasó en 1993, pocos formatos quedaron fuera del fenómeno. La pasión por los dinosaurios, traídos a la gran pantalla por Steven Spielberg, llegó a todos lados. Juguetes, camisetas y toneladas de merchandising junto a los consabidos videojuegos.
Hemos visto la rompedora versión de Super Nintendo, la impresionante adaptación a las consolas MegaDrive y, un poco tiempo después, ya enfocada a la secuela, el extraño Trespasser para PC.
Entre las adaptaciones más espectaculares destacó la versión para salones recreativos, desarrollada por SEGA en 1994. Este arcade no era solo un videojuego, sino una experiencia inmersiva bastante frenética que combinaba acción sobre raíles, gráficos avanzados para su época y una cabina que simulaba una auténtica atracción de parque temático, con movimientos y sonidos exagerados, muy cinematográficos. Fue, en muchos sentidos, la montaña rusa jurásica definitiva en formato electrónico.
El juego fue desarrollado por Sega AM3 (más tarde conocidos como Hitmaker), un equipo experto en arcades de gran impacto visual como
La máquina destacaba por su cabina cerrada en forma de jeep, equipada con asientos móviles que respondían a las acciones del juego. Los jugadores se sentaban dentro como si estuvieran en un vehículo del parque, y el asiento se inclinaba y vibraba con cada explosión, salto o choque contra un dinosaurio. Era una atracción de feria disfrazada de videojuego, y su estructura inspiró a otras recreativas de disparos como
El juego, como habréis podido imaginar, es un rail shooter cooperativo para dos jugadores. Armados con metralletas de gran potencia, los jugadores deben abrirse paso a tiros a través de diversos escenarios del parque, plagados de dinosaurios furiosos tras la catástrofe del sistema de seguridad. Desde gallimimus a triceratops, pasando por los inevitables velocirraptores y el imponente T. rex, cada enfrentamiento era un espectáculo de tensión y sobresaltos.
El ritmo era imparable: los escenarios se sucedían casi sin cortes, y el sistema de juego estaba diseñado para mantener la atracción de unos jugadores que, de una forma u otra, se veían atrapados en Isla Nublar. Las armas no necesitaban recarga manual, lo que permitía disparar sin descanso, aunque algunos momentos requerían precisión para destruir obstáculos o disparar a puntos débiles para los animales. Como os decimos, al ser una recreativa en el sentido más clásico de la palabra, el desafío estaba calibrado para que los jugadores introdujeran monedas con frecuencia, sobre todo en los enfrentamientos finales.
Jurassic Park utilizaba la placa Sega System 32, capaz de mover entornos 3D simulados con sprites rotados y escalados, una técnica heredada de juegos como
El sonido jugó un papel crucial. Las voces digitalizadas, los rugidos y la música orquestalparcialmente inspirada en los temas de John Williamscontribuían a la atmósfera cinematográfica. El rugido del T. rex, amplificado por los altavoces internos de la cabina, era una experiencia sensorial que muchos jugadores no han olvidado.
La recreativa fue un éxito inmediato. Estaba presente en prácticamente todos los grandes salones arcade de mediados de los 90 y fue uno de los títulos más lucrativos de SEGA en ese periodo. La combinación de marca potente, hardware espectacular y jugabilidad sencilla pero efectiva hizo de Jurassic Park Arcade un imán para jugadores de todas las edades.
Su éxito dio pie a varias secuelas espirituales, incluyendo
Hoy, la recreativa de 1994 es recordada como una de las experiencias arcade más emblemáticas de su tiempo: una montaña rusa jurásica armada hasta los dientes que convirtió los salones recreativos en el lugar más emocionante del planeta. Al menos por unos minutos.