Brno, una ciudad de leyendas, arquitectura funcionalista, tesoros subterráneos y algunos de los mejores vinos de Europa
Uno de los edificios más visitados de Brno es su antiguo ayuntamiento y no solo porque es posible acceder a la parte alta de su torre y disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de esta ciudad de República Checa. También porque aquí se encuentra el famoso cocodrilo de Brno, el mismo que los habitantes creían que era un dragón y que protagoniza una de las muchísimas leyendas de esta urbe. Tienen tantas que podrían contarte una en cada rincón o monumento. De hecho, este mismo edificio tiene dos: la del dragón/cocodrilo de su puerta y la que explica el porqué de una pieza torcida en la cuidada decoración del portal del gótico tardío por el que se entra al edificio.
Mientras que unas hacen gracia y otras son pura fantasía, las hay que siguen vivas, como la que explica el motivo de que las campanas de la catedral (templo barroco situado en la parte más alta de la ciudad) suenen todos los días a las 11 (y no a las 12 como es la costumbre). El origen de este cambio fue en medio de una batalla contra las tropas suecas y dio tan buen resultado que así siguen sonando cuatro siglos después.
Špilberk, el castillo que lo ha visto todo
Como en toda ciudad de cuento y de leyendas, en Brno hay un castillo que podría ser el escenario perfecto de cualquier historia. Se llama Špilberk, se alza sobre una colina para dominar el centro y ha tenido tantas vidas como la propia ciudad. Fue fortaleza real, prisión, cuartel y, hoy, acoge un museo de la ciudad, además de varios eventos culturales. Sus jardines y miradores son uno de los mejores lugares por los que pasear y disfrutar de las vistas de la ciudad.
Una buena mezcla
Desde los miradores del castillo de Špilberk se pueden adivinar puntos destacados de la ciudad como sus plazas o torres que sobresalen entre tejados rojizos. Una de las imágenes más reconocibles es la torre de la iglesia de San Jacobo, que se eleva con sus 94 metros como la más alta de Moravia. Su silueta gótica destaca entre los tejados del casco antiguo y marca el punto de referencia perfecto para empezar a recorrer el centro.
Brno es una ciudad de contrastes arquitectónicos. En una misma calle se puede pasar del barroco al funcionalismo en apenas unos pasos. Dos estilos muy diferentes que en Brno se dan la mano y se combinan a la perfección. Y es que fue este estilo tan poco amigo de la decoración y tan centrado en lo práctico uno de los que más triunfó en la ciudad checa.
La Villa Tugendhat, diseñada en los años 30 por el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los máximos exponentes del funcionalismo europeo y una auténtica revolución en su época por el uso del espacio abierto, los materiales innovadores y su forma de entender la relación entre interior y exterior.
Bajo tierra
Tras conocer a la ciudad a cielo abierto, toca adentrarse en sus profundidades. Se estima que solo se conoce el 20 % del subsuelo de Brno, una pequeña cantidad que esconde ya grandes tesoros. Uno de los más visitados y conocidos es su osario, el segundo más grande de Europa tras el de París. Su acceso está situado bajo la Iglesia de Santiago y aquí descansas los restos de más de 50.000 personas.
Se descubrió en 2001 y tras años de trabajo, limpieza e investigación (los análisis antropológicos revelan que alberga a restos medievales que sufrieron de peste, cólera, víctimas de guerra de la época de la Guerra de los Treinta Años y del asedio sueco, en definitiva, un resumen de su historia) ahora está abierto al público.
Y este no es el único tesoro bajo tierra. En lo alto de la ciudad se esconden los antiguos depósitos de agua de Žlutý kopec, abiertos al público hace solo unos años. Estos enormes tanques subterráneos construidos entre finales del XIX y principios del XX sirvieron para abastecer a toda la ciudad y hoy impresionan por su escala monumental, con bóvedas que parecen sacadas de una catedral industrial. Y es que, el arquitecto, en este caso, no pensó solo en hacer algo funcional, también bonito.
Esa contradicción tan unida a Brno y que hace de esta ciudad tan especial. Un lugar donde las villas importantes no tienen decoración, con los huesos se hacen esculturas, los tanques de agua son monumentos y para todo hay una leyenda.