A más de 2.800 metros de altitud, donde el cielo parece estar al alcance de la mano y los Pirineos se extienden como una alfombra de nubes y picos infinitos, el Pic du Midi no solo mira a las estrellas: conversa con ellas. Este gigante de roca e hielo, alberga en su cumbre el observatorio astronómico de alta montaña más antiguo del mundo (allí se estableció la cartografía lunar para la NASA en 1969) que este año celebra un cuarto de siglo desde su apertura al gran público. Una fecha excepcional para la que ha organizado un calendario de eventos únicos que tendrán lugar a lo largo del año y, muy en especial, durante este verano: conciertos únicos, exposiciones retrospectivas, noches astronómicas con telescopios abiertos al público, espectáculos lumínicos, conferencias de astrofísicos... Alcanzar su cima es posible tanto si se dispone de muy buena forma física como si no. Para los primeros, desde Sainte Marie de Campan tiene inicio la ruta de los porteadores que durante 70 años subieron hasta el coloso, justo antes de la inauguración del primer teleférico en 1952. Para los segundos, más fácil y cómodo es tomar el teleférico en el Col du Tourmalet que, en sólo 15 minutos, sube hasta la cima y permite abrazar toda la cordillera del Pirineo; emocionarse en el «Pontón del Cielo»; maravillarse con el planetario; descubrir el «Espacio de Experiencias»; acercarse a las estrellas desde la «Cúpula del Astrónomo»; o deleitar el paladar en «Le 2 877». Durante estos meses de verano, se organizan en la cima del Tourmalet (2,115 m), las «Noches Galácticas». Una oportunidad para que los visitantes contemplen las estrellas tanto a simple vista como con el telescopio. De la mano de guías astronómicos y tras asistir al espectáculo inmersivo Nox en la Maison du Tourmalet, los visitantes pueden descubrir uno de los cielos más puros que existen. Mirar hacia abajo y descubrir el Pirineo bajo tus pies suspendido a 2.877 metros de altura, las percepciones cambian. A vista de pájaro el mundo se vuelve diminuto y la experiencia, colosal. El «Pontón del cielo» es una pasarela metálica de 12 metros de largo, que roza las nubes para ofrecer una vista única y vertiginosa suspendida sobre el vacío. El restaurante panorámico «Le 2 877» es un auténtico encuentro de sensaciones. A los increíbles sabores de los productos locales se unen las vistas más impresionantes del Pirineo y la combinación no puede ser de más alto nivel. Disfrutar de un almuerzo ; ver la puesta de sol acompañado de un guía y un conferenciante; observar las estrellas en la «Cúpula Charvin»; y, despertarse con el amanecer es una de las experiencias reservada a tan solo 27 visitantes. Pero más allá de las cúpulas del observatorio y las terrazas panorámicas, se extiende un mundo de prados alpinos, lagos glaciares y crestas escarpadas con una rica biodiversidad. Las rutas de senderismo ofrecen múltiples posibilidades siendo una de las más conocidas es la que asciende desde el Col du Tourmalet, punto de referencia tanto para ciclistas como para caminantes. Desde allí, un sendero serpenteante conduce hasta el Lac d'Oncet, un lago de origen glaciar que se oculta entre picos y nieves tardías, donde se puede observar a las marmotas asomando entre las rocas o los primeros edelweiss floreciendo entre las grietas. Otras rutas, como la circular por el Valle de Gripp, permiten adentrarse en bosques de hayas y abetos, cruzar torrentes y praderas salpicadas de flores silvestres, y observar el vuelo majestuoso de un quebrantahuesos. Esta región es una de las últimas en Europa donde aún se puede observar, en libertad, a esta gran ave carroñera con más de dos metros de envergadura. En verano, las praderas alpinas se cubren de colores intensos: gencianas azules, rododendros en flor, pequeñas orquídeas de montaña. Entre las piedras y los pastos se esconden silenciosos rebecos, corzos, zorros, lirones o tritones de montaña. Pero, sin duda, lo más fascinante ocurre cuando cae la noche, ya que El Pic du Midi forma parte de la Reserva Internacional de Cielo Oscuro, una de las figuras de protección más reconocidas del mundo, con la que el lugar se compromete a reducir la contaminación lumínica. Este aniversario recuerda que el Pic du Midi es algo más que una cumbre panorámica: un modelo de convivencia entre turismo, naturaleza, conservación y ciencia.