Gobernadores hartos de la madre de todas las internas
-¡Así no se puede, viejo! ¡Es un quilombo esto!
La queja del gobernador retumbó en los pasillos de la planta baja de la Casa Rosada. La expresión fue tan visceral y a viva voz que el hombre, alguien fácilmente reconocible en la calle, se dio vuelta para ver si tenía cerca testigos intrépidos. Recién al confirmar que no, repitió ofuscado: "Así no se puede". Y siguió a paso rápido rumbo al auto oficial que lo llevaría al aeroparque para regresar a su provincia.
Una hora antes, se había reunido con Karina Milei para discutir posibles acuerdos electorales. Pero no fue ese encuentro puntual el que despertó su cansancio sino la sucesión de conversaciones: con Santiago Caputo, para debatir leyes de interés libertario, y con Guillermo Francos, para destrabar obra pública en su territorio.
Por todo eso, el "quilombo" al que aludió resumió el hartazgo generalizado de otros jefes provinciales, incluso los más dialoguistas, que desfilan por las oficinas del poder: en la gestión violeta no hay un interlocutor claro para encarar a la vez la agenda política, económica y financiera. Hay que hablar con todos, todo el tiempo. "Queremos una negociación integral que incluya fondos, listas y, si lo necesitan, votos en el Congreso. Tienen que dejar de jugar a los padres separados", explica sin filtro un mandamás de la zona núcleo. Malas noticias para él y los demás: "Este diseño no va a cambiar hasta después de octubre", admiten desde el gobierno.
Si la sola existencia de múltiples ventanillas complica el fluir de los vínculos políticos, la situación se agravó aún más por la explosión de la madre de todas las internas: la que enfrenta a "El Jefe" y al "Mago del Kremlin". La hermanísima y los Menem quieren listas libertarias en toda la nación y no les preocupa herir a los aliados que en ocasiones necesitan en el palacio legislativo; el asesor presidencial reclama prudencia y pensar en la gobernabilidad.
Karina Milei y Santiago Caputo en una imagen de archivo.
Las consecuencias de largo plazo de esta escalada están por verse, pero en lo inmediato se sintieron y fuerte: el ruido con los gobernadores acuerdistas ya impactó en votaciones clave como el paquete jubilatorio o la emergencia en discapacidad -leyes que serán vetadas- o en el reparto transparente de los ATN y del Impuesto a los Combustibles Líquidos -con media sanción en la cámara alta-.
A propósito de la decisión de Javier Milei de no promulgar ninguna iniciativa que altere el equilibrio fiscal, los números están más que apretados: si el presentismo fuera total, el oficialismo requiere 87 diputados y 25 senadores para evitar que se insista con los proyectos originales. Con aceite en los engranajes oxidados, los acuerdistas pueden ayudar con abstenciones o faltazos. Pero la cuenta a pagar puede salir cara.
¿Y por qué es tan oneroso ese engranaje? Porque se acumulan urgencias: la reactivación del Congreso se prevé para las primeras semanas de agosto, justo entre el cierre de alianzas nacionales (7/8), el cierre de listas (17/8) y las elecciones bonaerenses (7/9). Una mamushka política de desafíos entrecruzados.
En La Libertad Avanza están listos para competir en la contienda que renueva el Congreso con buenas perspectivas en las encuestas y como un partido con personería en los 24 distritos. Así las cosas, según pudo saber El Cronista de una docena de gobernadores, habrá rosca hasta último momento para saber en qué provincias Milei tendrá boletas propias y en cuáles cierra acuerdos locales. El armado violeta prestará especial atención a los ocho territorios que eligen senadores: CABA, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.
Hasta acá, hay fumata blanca entre libertarios y parte de lo que alguna vez fue Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires y Mendoza. Hay conversaciones muy avanzadas en Entre Ríos, Chaco y hasta Córdoba, lugar en el que esperan la definición de Juan Schiaretti para delinear qué peso tendrán que tener los apellidos que eventualmente lo enfrenten. Y hay charlas ríspidas en San Luis, San Juan y la Capital Federal, donde todavía arden las secuelas de la elección porteña. En el resto de los distritos no quedaría otra que ir a las legislativas en soledad: Corrientes -donde LLA pidió demasiado y detonó todo-, Santiago o Tierra del Fuego integran ese listado.
Un disclaimer necesario: los libertarios pueden ser osados, pero no tontos. En territorios donde los acuerdos no avanzan ya se barajan pactos tácticos de no agresión con los oficialismos locales para empujar al peronismo al tercer lugar y repartirse las bancas desde arriba.
En la hoja de ruta rumbo al 26 de octubre juegan fuerte lo que un operador llama los "incentivos": por caso, Ignacio Torres en Chubut tiene rota a la oposición peronista y sólo renueva 2 diputados, lo que lo envalentona a diferenciarse de los Milei. Lo mismo pasa en Santa Fe con Maximiliano Pullaro, que con astucia se despega de la Rosada. Eso explica la reciente creación de "Un Grito Federal", espacio que busca desarrollar una agenda común entre estos dos mandatarios, el cordobés Martín Llaryora, el jujeño Carlos Sadir, el santacruceño Claudio Vidal y el correntino Gustavo Valdés. Dato: juran que van a presentar candidatos propios incluso en PBA.
Para complicar más el panorama, esto sucederá en medio del complejo debut de la Boleta Única Papel a nivel nacional y del creciente ausentismo electoral.
Lo que se juega no es menor: el nuevo Congreso definirá cuánto poder real tendrá Milei en la última mitad de su mandato. Y todo mientras los gobernadores siguen preguntándose a quién llamar primero: ¿a papá o a mamá?".