La felicidad está en lo cotidiano: lo que nos enseña el verano (y Harvard)
El verano no siempre es sinónimo de descanso. Muchas personas confiesan volver de sus vacaciones más agotadas, física y mentalmente, que antes de marcharse. ¿La razón? Una expectativa inflada de perfección, planes grandiosos y una desconexión artificial que rara vez se sostiene. Pero, ¿y si el secreto del bienestar no estuviera en los viajes lejanos ni en los días "perfectos", sino en lo ordinario, en lo cercano?