¿Cuánta gente vive en la franja de Gaza? Así es el territorio que busca controlar el gobierno israelí
La población gazatí ha descendido a aproximadamente 2,1 millones de personas, según la Oficina Central Palestina de Estadísticas (PCBS) y la ONU, lo que representa una reducción del 6-10% desde octubre de 2023. Esta disminución se atribuye a más de 55.000 muertes reportadas por la PCBS, 11.000 desaparecidos y alrededor de 100.000 palestinos que lograron salir del territorio. Antes de la guerra, Gaza albergaba a 2,3 millones de habitantes en solo 360 km², con una densidad de 5.046 hab/km² que la convertía en una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Hoy, el 70% de los fallecidos son mujeres y niños, mientras que el 87% de las escuelas y el 84% de los centros de salud han sido destruidos o dañados
Un enclave históricamente codiciado
La Franja de Gaza, un territorio de 41 km de largo y entre 6-12 km de ancho, limita con Israel, Egipto y el Mediterráneo. Su posición geográfica la convierte en un punto neuralgico: alberga el cruce de Rafah, única salida del territorio en disputa no controlada directamente por Israel, y es considerada por el ejército israelí como "el último bastión de Hamás". Históricamente, Gaza ha sido un símbolo de resistencia palestina desde la Nakba (1948), cuando absorbió a 200.000 refugiados, triplicando su población, y se consolidó como epicentro de la lucha contra la ocupación. Israel mantiene control sobre su espacio aéreo, aguas territoriales, suministro eléctrico y flujos de ayuda, lo que la ONU y organizaciones de derechos humanos califican como una ocupación efectiva a pesar de la retirada de 2005.
Además de buscar erradicar a Hamás, Israel pretende controlar los recursos de Gaza, como los yacimientos de gas natural frente a su costa y los acuíferos subterráneos. Esta ocupación reconfiguraría el equilibrio regional, afectando relaciones con Egipto y Arabia Saudí, que condicionan la normalización de sus relaciones con Israel a una solución para Palestina. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con alarma cómo la combinación de hambruna, destrucción masiva y desplazamientos forzados podría consumar una tragedia humanitaria sin precedentes.